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Tras el paro, sectores combativos quieren recrear el MTA de la época Menem
Tras el paro general de la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno, crecen tensiones internas entre la conducción cegetista y sectores sindicales más combativos, que buscan recrear el histórico Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA).
POR REDACCIÓN
Después del paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral, sectores sindicales combativos iniciaron conversaciones para formar una nueva articulación que rememore al Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA), una corriente interna que enfrentó las políticas neoliberales de la década de 1990, y que se originó como corriente disidente dentro de la propia central obrera.
La cúpula de la CGT (integrada por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello) destacó el alto acatamiento al paro y anunció la judicialización de la reforma laboral, pero los sectores más duros criticaron la táctica por considerarla insuficiente y le reclamaron adoptar un plan de lucha más firme frente al proyecto oficial.
Dirigentes que dialogan para articular este nuevo espacio señalaron que están “hartos de los sindicalistas millonarios y de trabajadores pobres”, y que buscan impulsar medidas de fuerza más contundentes como un paro de 36 horas con movilización, inspirado en experiencias históricas de resistencia sindical.
Los gremios que impulsan esta iniciativa incluyen a la Unión Ferroviaria, SUTNA (neumáticos), ATE (estatales) y Ademys (docentes), y buscan sumar también a organizaciones como la UOM (metalúrgicos), Aceiteros y SMATA (mecánicos), con el objetivo de consolidar una corriente autónoma dentro del movimiento obrero.
El MTA original, fundado en 1994 por dirigentes como Alicia Castro, Juan Manuel Palacios y Hugo Moyano, surgió como corriente interna de la CGT para enfrentar las políticas del presidente Carlos Menem, y su posible recreación ahora refleja la fractura entre posiciones moderadas y combativas en plena discusión por la reforma laboral.
Mientras tanto, la conducción de la CGT intenta calmar las tensiones internas y mantener unidad formal, afirmando que la lucha recién empieza y anticipando acciones de presión política además de las medidas de fuerza sindical.