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Reclamo vecinal por una esquina que funciona como basural crónico en Rivadavia
Vecinos del barrio Aramburu denuncian que hace dos años existe un basural, además de abandono e inseguridad en una esquina conflictiva.
La esquina de Virgen de Lourdes y Músicos del RIM 22, en el barrio Aramburu, en el departamento Rivadavia, se transformó en un basural a cielo abierto que preocupa a los vecinos por su impacto ambiental, sanitario y urbano. El lugar es utilizado de manera reiterada como punto de arrojo de escombros, restos de obra y basura domiciliaria por personas que, según los frentistas, provienen de otros sectores. La acumulación constante genera suciedad, malos olores y un entorno degradado que afecta la calidad de vida en la zona.
Celeste Díaz, vecina del lugar, señaló a DIARIO HUARPE que el problema se mantiene desde hace aproximadamente dos años y que, pese a las intervenciones municipales, la situación se repite. “El problema de los escombros y la basura lleva cerca de dos años. Personas de otros barrios arrojan residuos, el municipio limpia y, al poco tiempo, el sector vuelve a llenarse”, explicó. De acuerdo con su testimonio, el ciclo de acumulación y limpieza se repite sin que exista una medida que evite el vuelco clandestino.
Además del impacto visual, los residentes advierten que el basural favorece la proliferación de insectos y roedores, especialmente en épocas de altas temperaturas. También señalan que la presencia de restos voluminosos y materiales de construcción representa un riesgo para peatones y niños que circulan o juegan en las inmediaciones. La falta de señalización, cerramiento o controles facilita que el sitio continúe siendo utilizado como punto informal de descarga.
Otro de los factores que agrava el problema es el estado de abandono del predio lindero, donde antiguamente funcionaba una estructura que fue parcialmente demolida. “Se había anunciado la construcción de una plaza o la instalación de una unidad motorizada. Si no se concreta ninguna de esas obras, al menos deberían demoler completamente el lugar o darle un uso que evite que siga siendo un foco de suciedad”, manifestó la vecina. Según indicó, el retiro reciente de un contenedor tampoco modificó la situación.
Los frentistas sostienen que la persistencia del basural no solo deteriora el entorno, sino que también genera una sensación de abandono y falta de control en el sector. Aseguran que, sin una intervención estructural, el espacio continuará funcionando como punto de descarga ilegal y acumulación de residuos, independientemente de los operativos de limpieza periódicos.
Inseguridad y conductas inapropiadas
A la problemática ambiental se suman denuncias por situaciones de inseguridad y conductas inapropiadas en el mismo sector. Según relató Díaz, el lugar es utilizado para pernocte, consumo de sustancias y otras actividades que generan temor entre las familias del barrio, especialmente durante los fines de semana. “Se trata de una situación que los propios vecinos han podido comprobar. Hay personas que duermen allí, que consumen drogas y el área queda sin control, lo que incrementa la sensación de desprotección”, afirmó.
En ese contexto, la vecina advirtió sobre la presencia de un hombre que deambula por la zona y cuyo comportamiento ha generado alarma. “Se difundieron imágenes porque el individuo ha protagonizado episodios preocupantes y, según vecinos, intentó acercamientos indebidos a niños pequeños. La situación genera temor entre las familias y obliga a extremar los cuidados”, indicó. También señaló que, tras la difusión del caso, familiares del señalado reaccionaron de manera agresiva, lo que incrementó la tensión en el barrio.
Los vecinos aseguran que el problema combina abandono urbano, falta de control y reiteradas promesas de intervención que no se concretan. Mientras tanto, reclaman medidas estructurales que incluyan la recuperación definitiva del espacio, mayor presencia preventiva y controles que eviten tanto el vuelco ilegal de residuos como las situaciones que afectan la seguridad cotidiana. “Esto no es un hecho aislado, sino una problemática que se repite desde hace años y que requiere una solución de fondo”, concluyó la vecina.