Se trata de una mujer de apellido Barahona, que hacía limpieza en la casa de Aldo Agustín Pérez (67). Estuvo sospechada del homicidio debido a una denuncia realizada por la víctima días antes de morir por robo. La Policía la descartó como sospechosa junto con su pareja, un hombre de apellido Brizuela. Pero aún sigue presa.