Un año y 9 meses las persianas del gigante del centro permanecieron bajas. Una historia que empezó como rumores, rápidamente fue una realidad negra y hoy vuelve a ser esperanza.
Rubén Bretillot y Cristian Iturrieta compartieron más de 15 años en el local. Aceptaron el retiro voluntario de la multinacional y hace cuatro meses abrieron un café propio.
Todos los días se levanta y sale a repartir currículum. Asegura que nunca lo vio como un trabajo porque se sentía feliz e iba con una sonrisa, pero ahora se despidió llorando.