El hecho ocurrió en el barrio 27 de Septiembre en Pocito, en un principio, los vecinos pensaron que lo habían atropellado, pero el veterinario constató que el perrito había sido baleado con un arma de fuego.
Un efectivo policial advirtió que un animalito estaba sediento por el intenso calor y no lo dudó: paró la moto, bajó y le proveyó de agua. Una sanjuanina lo fotografió y el gesto se hizo viral.