Se trata de una especie que sería antepasado de los cocodrilos actuales llamados Araripesuquios. Los fósiles fueron hallados en La Buitrera, provincia de Río Negro y datan de unos 100 millones de años.
Un hombre que trabajaba en un banco se tatuó la cara y se sometió a varias operaciones para cambiar su apariencia. Invirtió más de u$s 75 mil en lograr su metamorfosis.