El alza en los precios de la carne fue uno de los principales motores de la inflación alimentaria en el mes pasado, explicando casi la mitad del aumento general del rubro, según estimaciones privadas.
Según la consultora LCG, los alimentos y bebidas subieron 2,5% en la primera semana de febrero, el registro más alto en casi un año y con impacto en el IPC.