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A 40 años de “Locura”, Virus emocionó al público sanjuanino en el Teatro Sarmiento
La histórica banda argentina regresó a San Juan para celebrar los 40 años de “Locura” y emocionó a un teatro Sarmiento a pleno.
Minutos antes de las 22, el hall del Teatro Sarmiento ya mostraba una postal particular: conversaciones sobre los años 80 y fanáticos repasando canciones que marcaron generaciones. Afuera hacía frío, pero adentro se respiraba ansiedad. Virus volvía a San Juan y el público estaba listo para reencontrarse con una parte importante de la historia del rock nacional.
La excusa fue la celebración de los 40 años de “Locura”, el disco que consolidó a Virus como una de las bandas más innovadoras y disruptivas de la música argentina. Más de 400 personas colmaron la sala para participar de un recital que tuvo mucho de homenaje, pero también de confirmación: las canciones del grupo siguen intactas.
Cuando las luces se apagaron y sonaron los primeros acordes de “Sin disfraz”, el teatro explotó en aplausos. Muchos se levantaron de sus butacas desde el inicio y comenzaron a cantar como si el tiempo no hubiera pasado. La conexión fue inmediata.
Después llegaron “Tomo lo que encuentro” y “Superficies de placer”, en una secuencia que convirtió al show en un viaje emocional entre distintas épocas. Había quienes vivieron el auge de Virus en plena década del 80 y también jóvenes que descubrieron su música mucho después, pero todos compartían la misma energía frente al escenario.
Una noche de emociones y clásicos
Con el correr de los temas, el público respondió cada vez con más entusiasmo. Hubo aplausos largos, coros multitudinarios y celulares levantados para registrar momentos que muchos esperaban desde hacía años.
Lejos de convertirse en una banda anclada únicamente en la nostalgia, Virus mostró en San Juan que su repertorio todavía dialoga con el presente. Las letras, los sonidos y la estética continúan generando identificación incluso décadas después de haber revolucionado el rock argentino.
La despedida encontró al teatro de pie y a los músicos agradeciendo el cariño del público sanjuanino. Afuera, mientras la gente abandonaba lentamente la sala, todavía podían escucharse fragmentos de canciones coreadas entre sonrisas y recuerdos.