Salud y Bienestar > Crianza y emociones
Cómo enseñar tolerancia a la frustración en niños desde la crianza
La psicóloga infantil Mariela Serra Mestre explicó cómo ayudar a los niños a gestionar la frustración y por qué los berrinches son parte del desarrollo.
POR REDACCIÓN
Los berrinches, el enojo o el llanto cuando se les dice “no” son escenas habituales en muchas familias. Para los adultos pueden resultar desafiantes, pero forman parte de un proceso clave en el desarrollo emocional de los niños. En el programa Salud & Bienestar, que se emite por HUARPE TV en el 19.2 de TDA, Kick y YouTube, la licenciada Mariela Serra Mestre, psicóloga infantil, explicó por qué aprender a tolerar la frustración es una habilidad fundamental desde la infancia.
“Hay varios factores”, señaló la especialista al referirse a estas reacciones. Según explicó, alrededor de los dos años aparece una etapa evolutiva conocida como el “noísmo”, cuando el niño comienza a diferenciarse del adulto. “Es un proceso evolutivo”, afirmó.
Muchas veces los padres interpretan ese “no” como un desafío o una oposición directa. “Los papás por lo general sienten que es algo autorreferencial, como si el niño rechazara lo que ellos proponen”, explicó Serra Mestre. Sin embargo, detrás de esa reacción hay procesos emocionales y neurológicos que todavía están en desarrollo.
Aprender a gestionar la frustración
La tolerancia a la frustración es la capacidad de gestionar emociones, pensamientos y conductas cuando algo no sale como se esperaba o cuando aparece un límite. Según la psicóloga, esta habilidad no aparece de manera natural sino que se construye con el acompañamiento de los adultos.
“Esta tolerancia se construye, no es que es innata en el niño”, explicó. Una de las razones está en el desarrollo del cerebro. La corteza prefrontal, encargada de funciones como el control de impulsos, la planificación o la empatía, se termina de formar recién en la adolescencia.
“En el niño la corteza prefrontal está en proceso de desarrollo”, detalló. Por eso, los chicos todavía no cuentan con las herramientas necesarias para regular muchas de sus emociones.
En ese proceso, el rol del adulto es clave. Serra Mestre lo explica con una imagen sencilla: el adulto debe “prestar su corteza prefrontal” hasta que el niño pueda desarrollar la propia. “Entiendo que estés enojado, habilito la emoción, pero esto hoy no lo podés hacer”, ejemplificó.
El significado de los berrinches
Uno de los momentos que más preocupa a los padres es el berrinche. Sin embargo, la especialista explicó que estos episodios también cumplen una función comunicativa.
“El berrinche nos da una información. El chico nos está comunicando algo y muchas veces no sabe cómo expresarlo”, señaló.
Desde el punto de vista biológico, el cerebro infantil tiene una amígdala muy sensible, que es el centro de las emociones. Esto provoca reacciones intensas frente a determinadas situaciones.
“Primero habilito la emoción, lo calmo, lo regulo y después puedo poner la explicación del límite”, explicó la psicóloga.
Serra Mestre también aclaró que no todos los berrinches son iguales. En algunos casos el niño busca la reacción del adulto. “Está buscando tribuna, está mirando a ver si los adultos lo están mirando”, explicó. En otros casos, en cambio, se trata de una desregulación emocional donde el niño está tan desbordado que necesita ser acompañado hasta recuperar la calma.
El ejemplo del adulto
El comportamiento de los adultos tiene un peso decisivo en este aprendizaje. “El adulto es modelo, pero más allá de modelo es regulador”, señaló la especialista.
Además, advirtió que el ritmo de vida actual puede dificultar este proceso. “Estamos en un mundo de inmediatez, todo se resuelve en un clic”, afirmó. La falta de pausas, el estrés y la aceleración cotidiana reducen la disponibilidad emocional de los adultos.
Por eso, para la psicóloga es fundamental comprender que el tiempo de los niños es diferente. “El tiempo del adulto no es el mismo tiempo del niño”, explicó.
Trabajar la tolerancia a la frustración desde la infancia permite desarrollar habilidades emocionales importantes para la vida. “Es una de las grandes herramientas que tenemos que trabajar con los chicos”, concluyó Serra Mestre, destacando la importancia de acompañar con paciencia, presencia y límites claros.