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Constelaciones: cómo influyen patrones heredados en nuestra vida
La terapeuta holistica Anabel Alé explica cómo las experiencias heredadas influyen en la vida y cómo las constelaciones ayudan a sanar.
Por Brenda Uñate Hace 2 horas
En el último bloque de Salud & Bienestar, por HUARPE TV (19.2 TDA), Kick y YouTube, la terapeuta holística Anabel Alé propuso una mirada profunda sobre los patrones que se repiten en la vida de las personas. Bajo la premisa “entiendo por vida a lo que sobrevivo”, la especialista explicó cómo ciertas experiencias, incluso desde antes del nacimiento, pueden marcar la forma en que sentimos, actuamos y nos vinculamos.
“Entiendo por vida a lo que sobrevivo es desde nuestra infancia”, señaló. Y fue más allá: “Si mamá pasa angustia durante el embarazo y ese bebé nace, sobrevivió a esa angustia”. Según explicó, esa experiencia inicial puede transformarse en una especie de “referencia emocional” que el individuo tiende a repetir de manera inconsciente a lo largo de su vida.
Patrones que se repiten: la memoria emocional
La terapeuta detalló que muchas conductas o situaciones que se reiteran no son casuales, sino que responden a lo que llamó “ecos emocionales”. “Nosotros tenemos ecos todo el tiempo… un eco recordándome ese momento, esa situación”, afirmó.
Desde la mirada de las constelaciones familiares, estos patrones pueden tener su origen tanto en la historia personal como en experiencias de generaciones anteriores. “Hemos absorbido una memoria, la hemos entendido por vida y la hemos llevado a la acción”, explicó.
Un ejemplo claro es el de relaciones o contextos donde se repiten situaciones de abuso —no necesariamente físico—, como la falta de límites o el aprovechamiento por parte de otros. “Si sobrevivo al abuso, busco abuso inconscientemente”, advirtió Alé.
Sin embargo, la especialista hizo una aclaración clave: no se trata de culpar a la familia o a los antepasados. “No le echamos la culpa a ningún ancestro… solo hemos absorbido una memoria”, sostuvo. También destacó que no todo lo heredado es negativo: “Podemos ver los dones que heredamos de las familias”.
De lo inconsciente a la conciencia: el primer paso para cambiar
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la importancia de hacer consciente lo inconsciente. Según explicó, muchas de estas repeticiones surgen de información que permanece “guardada” y que se activa en determinadas relaciones.
“La parte inconsciente es la que está guardada… cuando voy trabajando desde el consciente, el eco del inconsciente larga un recuerdo y me hace volver a repetir algo que no quería”, describió.
El cambio comienza cuando la persona logra reconocer ese patrón. “Qué bueno que hoy me doy cuenta que repito este patrón”, ejemplificó. A partir de ahí, es posible intervenir, resignificar y modificar la conducta.
Sobre cuándo se produce ese “clic”, fue contundente: “Se toma conciencia cuando ya hemos tropezado demasiado”. Es decir, muchas veces el cambio llega tras reiteradas experiencias frustrantes o dolorosas.
Constelaciones: una herramienta entre muchas
Alé también buscó desmitificar la idea de que las constelaciones familiares son la única vía de solución. “Lo que me hace bien a mí no te hace bien a vos”, expresó, subrayando que existen múltiples caminos terapéuticos.
En este enfoque, el proceso suele comenzar con una entrevista para identificar el conflicto o patrón a trabajar. Luego, mediante la constelación, se busca visualizar su origen y reordenar la experiencia emocional. “Vamos viendo qué escenario tuviste para poder cambiarlo, si así lo quisieras”, explicó.
No obstante, insistió en que el cambio también depende de la voluntad individual. “Saben y no quieren… no puedo hacer nada”, reconoció sobre algunos casos. Pero también hay quienes “saben y no pueden”, y allí es donde el acompañamiento cobra sentido.
Nuevas propuestas: cuerpo, emoción y movimiento
Hacia el cierre, la terapeuta adelantó una nueva propuesta que combina trabajo emocional y corporal. Se trata de “Nawi”, un método que integra herramientas de constelaciones con el movimiento.
“La idea es incorporar la danza con la terapia… para que el cuerpo libere desde la emoción”, explicó. Este enfoque busca ampliar las posibilidades de abordaje, sumando el cuerpo como canal de expresión y regulación.
Así, la invitación final fue a detenerse, observar y preguntarse: ¿qué estoy repitiendo y por qué? Porque, como sintetizó Alé, “si me estoy dando cuenta que hay algo que debo solucionar, me freno y veo qué pasa”. Un primer paso, quizás, para empezar a cambiar la historia.