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Cuando el cuerpo habla: cómo influyen las emociones en la salud
La terapeuta Anabel Alé explica cómo los síntomas físicos pueden reflejar emociones no resueltas y cómo abordarlos.
Por Brenda Uñate Hace 2 horas
En el programa Salud & Bienestar, emitido por HUARPE TV, la terapeuta holística Anabel Alé puso sobre la mesa un tema que interpela a todos: la relación entre las emociones y el cuerpo. Bajo una mirada integradora, planteó que muchos de los síntomas físicos que atravesamos pueden tener un origen emocional que no siempre logramos identificar.
“Todo el tiempo nos está hablando el cuerpo”, afirmó durante la entrevista, en la que invitó a repensar la forma en que interpretamos el malestar físico. Lejos de verlo como un enemigo, propuso entenderlo como una señal de alerta: “Nuestro cuerpo no nos está lastimando, sino que nos está avisando de que hay algo que no está bien en nosotros”.
La idea central es clara: cuando las emociones no se expresan, encuentran otra vía de manifestación. Y esa vía, muchas veces, es el cuerpo.
El origen emocional de los síntomas
Desde el enfoque de las terapias holísticas y las constelaciones familiares, Alé sostiene que existe una conexión directa entre lo que sentimos y lo que enfermamos. “En estas prácticas todos los síntomas tienen que ver con lo emocional”, explicó.
Incluso situaciones cotidianas pueden tener una lectura más profunda. “Tengo un mínimo resfrío, entonces hay algo que no estoy comunicando”, ejemplificó. Según su mirada, cada síntoma es una oportunidad para detenerse y revisar qué está ocurriendo internamente.
Uno de los casos más representativos es el del ataque de pánico, una experiencia que describió como intensa y angustiante. “Es totalmente real, nada es ficticio”, remarcó. Y agregó: “Tenemos una emoción escondidita atrás de abandono, de miedo, de soledad”.
En ese sentido, explicó que estos episodios suelen aparecer ante pérdidas o situaciones de quiebre emocional. “Normalmente aparecen cuando la persona ha quedado sola o cuando ha perdido a alguien”, detalló. Identificar ese origen sería el primer paso para comenzar a sanar.
Escucharse: el desafío más difícil
Si bien la propuesta parece sencilla, llevarla a la práctica no lo es. Escucharse implica detener la rutina, mirar hacia adentro y asumir responsabilidades emocionales. “Escucharnos es tener que hacerme cargo y solucionar eso que está pasando y es difícil”, reconoció.
El proceso, según explicó, comienza con la observación del síntoma: cuándo apareció, en qué contexto, qué estaba ocurriendo en la vida de la persona en ese momento. A partir de allí, se construye una comprensión más amplia.
“Voy al tiempo, miro la fecha, lo analizo con lo que pasó en ese momento y voy atando esos hilos”, describió. Ese ejercicio permite vincular el síntoma con una experiencia emocional concreta.
En este camino, las constelaciones familiares aparecen como una herramienta posible. A través de entrevistas y representaciones, se busca hacer visible aquello que permanece en el inconsciente. “Estoy viendo adelante mi película y entonces estoy entendiendo”, explicó.
El cuerpo como defensa
Otro de los puntos que destacó es el rol del cuerpo como mecanismo de protección. Cuando una persona no puede poner límites o resolver una situación, el organismo interviene.
“Me puedo enfermar para no estar cerca de alguien”, afirmó, al referirse a los vínculos laborales o personales. En esos casos, el síntoma aparece como una salida inconsciente frente a un conflicto que no se logra expresar de otra manera.
El mensaje, entonces, no es eliminar el síntoma sin más, sino comprenderlo. “Mi cuerpo se manifestó y se alejó de esa situación”, explicó.
Un camino posible de transformación
Para quienes atraviesan este tipo de situaciones, Alé propone comenzar por pequeños pasos. Observar cambios en el estado diario, registrar emociones y animarse a preguntar qué está pasando.
“Nosotros nos conocemos y sabemos cómo es nuestro día. Si hay alguna diferencia, hubo una situación”, señaló. Esa conciencia sería clave para intervenir a tiempo.
A la vez, remarcó la importancia de no abandonar la medicina tradicional. “No dejar lo convencional, la medicina, que es fantástica”, aclaró, proponiendo un enfoque complementario.
Finalmente, dejó un mensaje que resume su mirada: “Que se den la posibilidad de entender qué está pasando con su cuerpo”. Y agregó: “Nosotros somos creadores de nuestra realidad”.
En un contexto donde el ritmo cotidiano muchas veces deja poco espacio para la introspección, la invitación es clara: escuchar al cuerpo puede ser el primer paso para sanar desde adentro.