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El secreto para hacer galletitas saladas caseras con pocos ingredientes
Animate a preparar estos snacks crujientes y saludables que rinden mucho y se pueden personalizar de cuatro formas.
POR REDACCIÓN
Comer algo rico y artesanal es posible con esta propuesta que transforma la pausa del día. Estas galletas saladas aparecen como una alternativa ideal para reemplazar los productos comprados, ofreciendo un sabor más sano y natural para acompañar una tabla de fiambres o una bebida fresca como una copa de vino o cerveza. La ventaja principal es que con una sola preparación se pueden lograr cuatro resultados distintos según el gusto de cada uno.
Para la versión mediterránea de queso y hierbas se necesitan 160 g de harina de repostería, 60 g de manteca en pomada, 40 g de queso parmesano rallado y un huevo mediano. El sabor lo aportan una cucharadita de tomillo seco, una de romero, media cucharadita de sal fina y 35 g de aceite de oliva suave. El procedimiento comienza mezclando la manteca con la sal, el queso, el huevo batido, las hierbas y el aceite hasta obtener una crema. Luego se suma la harina sin amasar demasiado, solo integrando los elementos en un proceso que lleva aproximadamente una hora y 30 minutos incluyendo el reposo.
Un paso fundamental es estirar la masa entre papeles de horno hasta alcanzar un grosor de aproximadamente cuatro milímetros para asegurar que queden bien crocantes. Después de un reposo de una hora en la heladera para ganar firmeza y evitar que se deformen, se cortan piezas de unos cinco centímetros y se llevan a un horno precalentado a 180 grados. Tras 15 minutos de cocción o cuando estén doradas, se dejan enfriar en una rejilla. Se estima que cada unidad aporta entre 45 y 55 calorías, con tres o cuatro gramos de grasas e igual cantidad de carbohidratos, sumado a uno o dos gramos de proteínas.
La versatilidad de la receta permite adaptarla a lo que haya en la casa. Si se busca algo más liviano, se puede eliminar el parmesano y sumar ajo en polvo, pimentón, ají molido o ralladura de limón. Para quienes prefieren más textura y grasas saludables, agregar dos o tres cucharadas de semillas de sésamo, chía, lino o girasol es una excelente opción rústica. Incluso se puede reemplazar la manteca por 50 ml de aceite de oliva para un perfil más mediterráneo. Estas delicias rinden unas 30 unidades y se conservan perfectamente durante varios días en un recipiente hermético.