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Emilia Attias reveló el trastono alimenticio que sufrió en su adolescencia
La actriz rompió el silencio sobre las presiones estéticas en el modelaje que pusieron en riesgo su salud y su vida.
POR REDACCIÓN
Emilia Attias decidió compartir una parte de su historia personal que hasta ahora había permanecido guardada bajo llave. A través de una entrevista íntima, cuyos fragmentos luego replicó en sus redes sociales, la artista detalló el calvario que vivió durante su adolescencia debido a las exigencias extremas del mundo de la moda.
Al publicar el video, ella misma quiso dejar un consejo para quienes la siguen al escribir "Contando cosas que nunca conté. Cuídense, que nadie les saque el brillo, ni la seguridad, ni el amor propio".
Todo comenzó cuando dio sus primeros pasos en el modelaje, enfrentándose a situaciones de maltrato directo por parte de quienes tomaban las decisiones en la industria. Según relató la protagonista, en una oportunidad le tocó vivir una experiencia muy negativa. "Tuve una situación muy fea con dos mujeres grandes que casteaban. Me miraron con cara de asco y me dijeron ‘¿para qué viniste?’", rememoró sobre aquel rechazo inicial.
Aunque ella se sentía conforme con su imagen, el entorno empezó a quebrar su confianza. Ella analizó que en ese entonces se miraba al espejo y le gustaba quién era, pero que en la adolescencia veía mucho maltrato a la apariencia física. Esa hostilidad externa terminó por traducirse en una orden interna dañina. La actriz confesó que sentía que tenía que responder a eso que le pedían y que tenía que bajar cinco kilos. En ese sentido, reflexionó que no tenía los cánones de modelo, pero la trataban como si fuera gorda y no lo era.
La búsqueda por encajar en esos moldes irreales la llevó a un extremo peligroso donde su cuerpo empezó a dar señales de alarma. "Bajé siete kilos y estaba súper flaca. No estaba saludable. Fue muy feo porque mi familia se asustó", admitió con angustia. La situación llegó a su punto crítico durante una visita profesional que le devolvió una imagen cruda de su realidad. Según sus palabras, la nutricionista la miró y le dijo "tenés anorexia". Aquel diagnóstico fue el impacto que necesitaba para reaccionar, ya que al observarse notó las consecuencias físicas del ayuno. "Me vi en el espejo y era un esqueleto, me dio miedo", confesó con crudeza.
Ese temor fue el motor que impulsó su proceso de sanación inmediata. En un acto de voluntad y con el apoyo de su entorno más cercano, decidió que no quería seguir transitando ese camino de autodestrucción. En la charla recordó que le dijo a su mamá que no le gustaba cómo estaba y que iban a comer. Desde aquel quiebre, la postura de la artista fue tajante respecto a su bienestar físico y emocional, asegurando que nunca más se permitió lastimarse de esa manera.