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Florencia de la V confesó que le tiene pánico a la policía
La conductora reveló el calvario que vivió la comunidad trans décadas atrás.
POR REDACCIÓN
La noche de este sábado en la mesa de Mirtha Legrand se tiñó de emoción y reflexión cuando Florencia de la V abrió su corazón sobre los años más oscuros de su vida. En una charla íntima, la actriz y conductora reveló el trauma que arrastra desde su juventud debido a la sistemática persecución que sufrió la comunidad trans en Argentina.
"Yo soy una travesti, una persona trans que todos los días entra a los hogares", comenzó diciendo Flor, destacando su rol en el cambio de paradigma social. Sin embargo, el clima cambió cuando la "Chiqui" le consultó por los momentos más duros de su transición, remontándose a la década del 80.
El pánico a la policía: una herida abierta
Florencia recordó que, incluso en plena democracia, la realidad para las mujeres trans era una lucha por la supervivencia. "En el '83 nos cazaban en la Panamericana", sentenció ante la mirada atenta de la conductora. Pero lo que más conmovió a los comensales fue su confesión sobre el miedo que aún persiste en ella.
“Cuando venía a tu programa las primeras veces, me podían llevar presa por la calle. Iba en los taxis y me escondía porque le tenía pánico a la policía. Hasta el día de hoy le tengo pánico", confesó la conductora de Los profesionales con Flor. Explicó que, hasta que se derogaron los edictos policiales, el simple hecho de existir en la vía pública era motivo de detención.
Un pasado de supervivencia
Ante la pregunta de Mirtha sobre si alguna vez terminó tras las rejas, Flor confirmó que fue detenida una noche mientras se dirigía a un boliche porteño. "Esa noche tuve suerte", aclaró, dejando entrever que el destino de muchas de sus compañeras fue mucho más trágico.
"Si en ese momento me preguntaban si quería ser actriz, yo decía que no. Lo único que quería era sobrevivir. Para mí, la vida era un día a día", cerró conmovida.
El testimonio caló hondo en la audiencia, visibilizando una realidad de exclusión que, aunque ha ganado derechos como el acceso a la salud y la vivienda, sigue siendo una herida abierta para quienes vivieron aquellos años de "cacería" en las calles argentinas.