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Los viajes educativos al extranjero se duplican pese al avance de la IA
En Argentina se duplicó la cantidad de estudiantes menores de 12 años que realizan viajes educativos al exterior, según datos de operadores internacionales, una tendencia que se da en plena integración de herramientas de inteligencia artificial.
POR REDACCIÓN
La participación de estudiantes argentinos menores de 12 años en viajes educativos al exterior casi se duplicó en los últimos meses, de acuerdo con datos de la empresa internacional de cursos de idiomas Education First (EF), algo que coincide con una creciente presencia de herramientas de inteligencia artificial (IA) en el aprendizaje diario de niños y adolescentes.
La demanda se concentra en destinos académicos clásicos como Oxford, Cambridge, Nueva York, San Diego y Bournemouth, donde los programas combinan aprendizaje de idiomas, inmersión cultural y experiencias formativas presenciales, en un formato que las familias valoran como complemento a la educación digital.
Especialistas destacan que, en un contexto donde las herramientas de IA, como asistentes y generadores de contenido, ya son parte de la rutina escolar, las experiencias reales y las vivencias en distintos entornos culturales fortalecen habilidades humanas que la tecnología por sí sola no reemplaza, como el pensamiento crítico, la autonomía y la comunicación intercultural.
Desde EF señalan que si bien la IA puede potenciar el aprendizaje, la inmersión lingüística y la vivencia en contexto real son fundamentales para un dominio profundo de un idioma, algo que se percibe en niveles más altos cuando los estudiantes interactúan en entornos donde ese idioma es cotidiano.
Para los menores, estas experiencias no solo contribuyen al aprendizaje académico, sino que también favorecen el desarrollo emocional y la autonomía personal al enfrentar nuevas situaciones lejos del entorno habitual, lo que se traduce en confianza y apertura cultural desde edades tempranas.
Además, muchas empresas que organizan estos viajes combinan tecnología educativa previa y posterior al viaje (como plataformas para practicar antes de partir y reforzar al regresar) con la experiencia presencial, integrando ambos enfoques en un proceso educativo más completo.
La tendencia de viajes educativos al exterior forma parte de un fenómeno más amplio de edutourism o turismo educativo, en el que los estudiantes conectan contenidos escolares con vivencias reales, lo que puede potenciar no solo competencias técnicas sino también habilidades sociales y globales en un mundo cada vez más interconectado.