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Por qué recomiendan poner azúcar al agua de las flores
Agregar azúcar al agua de un florero puede prolongar la vida de las flores. Especialistas explican por qué funciona y cómo aplicarlo correctamente.
POR REDACCIÓN
Un truco simple y casero vuelve a ganar popularidad entre los amantes de la jardinería: agregar azúcar al agua del florero para prolongar la vida de las flores. La práctica, recomendada por especialistas, tiene una explicación científica vinculada a la nutrición de las plantas cortadas.
Cuando las flores son separadas de la planta, dejan de recibir los azúcares naturales que esta produce mediante la fotosíntesis. Por eso, al incorporar una pequeña cantidad de azúcar en el agua, se les aporta una fuente de energía que ayuda a mantener su estructura y retrasar el marchitamiento.
Sin embargo, el uso del azúcar por sí solo no es suficiente. Los expertos advierten que también puede favorecer la proliferación de bacterias en el agua, lo que puede obstruir los tallos y acelerar el deterioro de las flores.
Por ese motivo, recomiendan combinar el azúcar con algún agente antibacteriano, como unas gotas de lavandina o vinagre, que ayudan a mantener el agua más limpia y prolongar el efecto del tratamiento.
Además, es clave cambiar el agua cada dos días, cortar los tallos en diagonal para mejorar la absorción y retirar las hojas que queden sumergidas, ya que estas favorecen la descomposición.
Otro consejo importante es ubicar el florero en un lugar fresco, lejos de fuentes de calor o luz solar directa, factores que pueden acelerar el proceso de marchitamiento.
De esta manera, con cuidados simples y accesibles, es posible extender la vida de las flores en el hogar, manteniendo su frescura y color durante más tiempo.