Jueves 02 de Abril
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Malvinas: los héroes de cuatro patas que también combatieron por la Patria

En el marco de un nuevo aniversario de la Gesta de Malvinas, el programa Yo Te Invito, que se emite de lunes a viernes por Huarpe TV, puso el foco en una historia poco contada, pero profundamente conmovedora: la de los perros que acompañaron a los soldados argentinos en el frente de batalla.

Por Ana Paula Zabala
Hace 3 horas

El conductista canino Roberto Bastianelli fue entrevistado en el ciclo y brindó un recorrido histórico y emotivo sobre estos “héroes de cuatro patas”, que no solo cumplieron funciones tácticas clave, sino que también ofrecieron contención emocional a los combatientes.

“Nos olvidamos de los héroes de guerra en cuatro patas, que también combatieron y muchos dejaron su vida en las islas”, destacó Bastianelli durante la entrevista.

Los perros que combatieron en Malvinas

Según explicó el especialista, el 11 de junio de 1982 desembarcó en las islas el primer grupo de la sección Canes de la Base Naval Puerto Belgrano. Fueron 18 perros militares oficiales los que participaron en el conflicto, integrados al trabajo de distintas unidades.

Entre las historias más impactantes aparece la de Xuavia, una perra entrenada para rescate y asistencia en combate. Durante una noche de intensos enfrentamientos, escapó de su guía y se dirigió nuevamente al frente. Al día siguiente, los soldados descubrieron que había permanecido junto a un combatiente herido, dándole calor corporal durante toda la noche para evitar que muriera congelado.

También sobresale la historia de Nero y Charo, dos perros que salieron junto a los soldados en un combate nocturno y jamás regresaron. Nunca fueron hallados, por lo que se presume que cayeron en acción.

Otro de los nombres que conmueve es el de Mortero, recordado por haber sido el único perro prisionero de guerra. Según relató Bastianelli, fue trasladado junto a los soldados argentinos en el buque que los devolvió al continente y protagonizó una anécdota que quedó en la memoria de los veteranos: orinó la alfombra de un alto mando británico, quien intentó arrojarlo por la borda. Fueron los propios soldados argentinos quienes se interpusieron para salvarle la vida.

Tom, el perro artillero que se convirtió en leyenda

Pero si hay una historia que sintetiza la lealtad y el coraje animal en Malvinas es la de Tom, quizás el perro más emblemático de la guerra.

Tom no era un perro militar entrenado. Era un mestizo que había nacido y crecido en la Base Naval Puerto Belgrano, donde era alimentado y querido por toda la brigada.

Su llegada a Malvinas fue casi accidental: al cruzarse dos veces en el camino de un cabo primero que cargaba equipamiento hacia el camión militar, terminó siendo subido al vehículo “como castigo”. Desde ese momento fue bautizado con el nombre TOM, sigla de Teatro Operativo Malvinas.

Ya en las islas, Tom desarrolló una conducta extraordinaria. Gracias a su capacidad auditiva, veinte veces superior a la humana, detectaba el sonido de los aviones enemigos incluso antes que los radares.

Cada vez que percibía la aproximación aérea, comenzaba a ladrar con insistencia, dando la alarma al grupo de artillería para que se preparara ante el ataque.

“Él aprendió solo cuál era su posición y daba el alerta cada vez que se acercaban los aviones”, explicó Bastianelli.

Tom murió en combate el 11 de junio de 1982, alcanzado por una esquirla durante un ataque aéreo. Su figura fue homenajeada con monumentos, entre ellos uno en la localidad bonaerense de Ascensión y otro en la Base Naval Puerto Belgrano.

El rol táctico de los perros en las guerras mundiales

Durante la entrevista, Bastianelli también realizó un repaso histórico sobre el uso de perros en conflictos bélicos, una práctica que se remonta al 600 antes de Cristo, cuando los ejércitos romanos utilizaban mastines para abrir filas enemigas y sembrar pánico en combate cuerpo a cuerpo.

En la Primera Guerra Mundial, los perros desempeñaron funciones tácticas fundamentales:
    •    perros mensajeros, que transportaban comunicaciones cuando las líneas de cable eran destruidas;
    •    perros sanitarios, que llevaban medicamentos y suministros al frente;
    •    perros de tiro, utilizados para arrastrar ametralladoras, cañones y municiones;
    •    perros de rescate, entrenados para localizar soldados heridos.

En la Segunda Guerra Mundial, su rol se diversificó aún más. Fueron empleados para patrullaje, detección de enemigos ocultos, búsqueda de heridos y, en algunos casos, para tareas controvertidas como el uso de explosivos.

Hoy, esas capacidades continúan siendo clave en fuerzas armadas y de seguridad de todo el mundo, especialmente para la detección de explosivos, minas, narcóticos y armamento.

Compañeros en la batalla, sostén emocional en el horror

Más allá de la logística y la táctica, Bastianelli subrayó una dimensión menos visible pero profundamente humana: la del apoyo emocional.

En los pozos de zorro, bajo bombardeos constantes, la presencia de un perro ofrecía calma, compañía y alivio frente al estrés extremo.

“El solo hecho de acariciarlo era una forma de terapia para los soldados”, explicó.

En tiempos donde la memoria de Malvinas vuelve a convocar homenajes, la historia de Tom, Xuavia, Mortero y tantos otros perros soldados invita a ampliar la mirada sobre la guerra y a reconocer que, junto a los hombres, también hubo animales que sirvieron, resistieron y murieron en combate.

Héroes silenciosos. Héroes de cuatro patas. Héroes de Malvinas.

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