Salud y Bienestar > Info clave
Vitíligo: cómo afecta la autoestima y qué tratamientos existen
La dermatóloga Agustina Bennesch dijo que el vitíligo no es contagioso y tiene tratamiento. Cómo afecta la piel y la autoestima, según especialistas.
Por Brenda Uñate Hace 2 horas
Las manchas blancas en la piel suelen llamar la atención y, muchas veces, también despertar miradas incómodas, preguntas o prejuicios. El vitíligo, una enfermedad autoinmune que afecta la pigmentación de la piel, no solo tiene un impacto estético, sino también emocional y social en quienes lo padecen. En el programa Salud & Bienestar, que se emite por HUARPE TV en la señal 19.2 de TDA, Kick y YouTube, la dermatóloga Agustina Bennesch explicó cómo se desarrolla esta condición, cuáles son los tratamientos disponibles y por qué todavía existe tanta desinformación alrededor de ella.
“El principal tema es que estas manchas suelen afectar la cara, las manos y zonas sumamente visibles”, señaló la especialista. El vitíligo aparece cuando el sistema inmune ataca a los melanocitos, las células encargadas de producir el pigmento de la piel. Como consecuencia, surgen manchas blancas que pueden extenderse a distintas partes del cuerpo.
Uno de los puntos que más remarcó Bennesch es que el vitíligo no es contagioso. “No tiene absolutamente nada que ver con ninguna enfermedad infecciosa”, aclaró. Sin embargo, explicó que todavía persisten muchos mitos que generan discriminación y malestar emocional en los pacientes.
“Hay personas que trabajan en atención al público y las lesiones en las manos les generan muchos problemas emocionales”, comentó la dermatóloga. Según explicó, muchas veces el desgaste no viene solamente de la enfermedad, sino de tener que convivir con preguntas constantes o comentarios fuera de lugar.
Estrés, genética y señales de alerta
El vitíligo puede aparecer a cualquier edad y suele tener un componente hereditario. “Hay una predisposición genética de base y un claro desencadenante en la mayoría de los pacientes es el estrés”, detalló Bennesch. Ese estrés puede estar relacionado tanto con situaciones negativas como con cambios emocionales importantes.
Además, indicó que algunos traumatismos en la piel también pueden desencadenarlo. “Donde el paciente se lastima o incluso en los tatuajes puede aparecer vitíligo”, explicó.
Las primeras señales suelen ser manchas blancas, simétricas y sin relieve. Generalmente aparecen alrededor de los ojos, la boca, la nariz, en manos y pies, aunque pueden desarrollarse en cualquier zona del cuerpo. “No suele picar y típicamente afecta ambos lados por igual”, indicó la especialista.
En niños existe una variante llamada vitíligo segmentario, que afecta solo un área específica de la piel.
Tratamientos y calidad de vida
Aunque no existe una cura definitiva, actualmente hay tratamientos que permiten controlar la enfermedad y, en muchos casos, recuperar parte de la pigmentación. “Sí hay tratamientos para frenar y para repigmentar”, aseguró Bennesch.
Las terapias más utilizadas combinan cremas con corticoides y fototerapia UVB de banda angosta. Dependiendo del caso, también pueden indicarse medicamentos orales. La especialista explicó que las manos y los pies suelen ser las zonas más difíciles de tratar, pero insistió en que siempre vale la pena intentar un abordaje médico.
Otro aspecto importante es el control integral del paciente. El vitíligo puede asociarse con otras enfermedades autoinmunes, como problemas de tiroides, diabetes, anemia o alopecia areata. Por eso, recomendó realizar chequeos periódicos.
Respecto al sol, Bennesch aclaró que las personas con vitíligo sí pueden exponerse, aunque con ciertos cuidados. “El sol puede llegar a ser un tratamiento, pero hablamos de cinco a diez minutos, no de pasar horas expuestos”, remarcó.
Finalmente, la dermatóloga dejó un mensaje dirigido tanto a quienes tienen vitíligo como a sus familias. “Siempre hay que buscar ayuda y consultar a profesionales actualizados porque hoy existen opciones de tratamiento”, expresó. Y agregó que, en algunos casos, también es importante trabajar la aceptación personal cuando las manchas no desaparecen por completo.
En una sociedad donde la imagen todavía pesa demasiado, el desafío sigue siendo entender que detrás de cada mancha hay una persona que merece respeto, información y acompañamiento.