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Fin del aporte obligatorio a Coviar: qué dice la medida y cómo impacta en San Juan
La Resolución 55/2026 del Gobierno nacional elimina los aportes obligatorios a la Corporación Vitivinícola Argentina, declara cerrado el plan estratégico del sector y abre una nueva etapa para la vitivinicultura, con apoyo de productores y un escenario de redefinición institucional.
Con una resolución publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno de Javier Milei cerró un capítulo largo y polémico de la vitivinicultura argentina. La Resolución 55/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca elimina los aportes obligatorios que bodegas y productores realizaban a la Corporación Vitivinícola Argentina —Coviar— y declara formalmente cumplido el plazo del Plan Estratégico Vitivinícola 2020, el PEVI, que había dado origen al organismo.
La medida no cayó en un vacío. Llegó con años de debate acumulado, posiciones enfrentadas y una pregunta que el sector todavía no termina de responder: ¿qué viene después?
Qué dice la resolución
La Coviar fue creada por la Ley 25.849 como un organismo público-privado encargado de ejecutar el Plan Estratégico Vitivinícola. Su financiamiento descansaba, en buena parte, sobre contribuciones obligatorias que recaían sobre distintos eslabones de la cadena: el kilo de uva elaborado —ya sea en vino o mosto—, el vino fraccionado, la uva pasa y la fruta.
La resolución 55/2026 pone fin a ese esquema. Declara cerrado el PEVI, ordena a la Coviar presentar en un plazo de tres meses un informe de cierre con rendición de cuentas completa, transfiere al Instituto Nacional de Vitivinicultura los fondos que aún estaban en circulación y le ordena al INV cesar en la recaudación de las contribuciones.
El argumento oficial es claro: el Ejecutivo busca eliminar mecanismos compulsivos de financiamiento y reducir estructuras intermedias que considera prescindibles dentro del esquema productivo.
La voz de viñateros independientes
En San Juan, la reacción de los productores primarios no se hizo esperar. La Asociación de Viñateros Independientes manifestó su apoyo formal a la medida y recordó que su oposición a la Coviar tiene historia: durante años sostuvieron que el organismo no garantizó la rentabilidad del eslabón más frágil de la cadena.
El argumento central de los viñateros es que el PEVI prometió un "derrame" hacia los productores primarios que nunca llegó. Los números que esgrimen son duros: el objetivo de alcanzar exportaciones por 2.000 millones de dólares nunca se concretó; en cambio, durante el período de vigencia del plan desapareció casi la mitad de los viñateros y una cantidad similar de bodegas. La promesa de evitar la exclusión del productor primario quedó, según la entidad, en el papel.
"Nada de esto se cumplió y, por el contrario, todos los índices fueron negativos", señalaron desde la asociación, sin dejar margen para la ambigüedad.
Además del respaldo a la eliminación del aporte, los viñateros aprovecharon el nuevo escenario para hacer un pedido concreto: que el INV recupere las facultades que fue perdiendo con el tiempo. Reclaman un organismo regulador más fuerte, capaz de fiscalizar la genuinidad y calidad del vino, pero también de intervenir en la distribución del ingreso a lo largo de toda la cadena de valor, con competencias sobre la implantación de nuevos viñedos, la liberación de vinos al consumo y el grado alcohólico zonal.
La posición del gobierno provincial
Gustavo Fernández, ministro de Producción, Trabajo e Innovación de San Juan, salió a respaldar la medida nacional pero con un tono que buscó evitar la crispación. Su mensaje central fue la desdramatización.
"Desde el Gobierno Provincial no cuestionamos el trabajo de Coviar, pero sí acompañamos el pedido de los viñateros que demandaban la voluntariedad", dijo el funcionario. Y fue directo al punto económico: "En la industria en particular no creo que tenga un impacto significativo o negativo esta disposición".
Fernández reconoció que el debate interno del sector es genuino y que las posiciones no son uniformes. Cámaras de viñateros, bodegueros y de comercio exterior se habían mostrado históricamente contrarias a la obligatoriedad, mientras que los sectores de mosto y trasladistas la defendían. En ese marco, el ministro dejó la continuidad de la Coviar en manos del propio sector: "Si los actores quieren a Coviar, van a aportar. Si no hay voluntad de hacer aportes, significa que el mismo sector no estaría acompañando su existencia".
En paralelo, Fernández reveló que la provincia ya trabaja en un frente diferente: solicitaron a Cancillería y al Ministerio de Economía que la vitivinicultura sea incluida en el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, principal destino junto a Brasil de las pasas y los vinos sanjuaninos.