Viernes 08 de Mayo
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Economía > Inversión

Neuquén lideró la creación de empleo privado impulsada por Vaca Muerta

Entre 2011 y 2025, el empleo privado formal en Argentina creció apenas, pero Neuquén explicó más del 60% de esa suba, impulsada por el desarrollo energético de Vaca Muerta.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Las inversiones asociadas a Vaca Muerta impulsaron el empleo en provincias energéticas. (Reuters)

Entre diciembre de 2011 y diciembre de 2025, el empleo privado formal en Argentina creció solo 96.052 puestos a nivel nacional, un dato que refleja el estancamiento del mercado laboral. Sin embargo, detrás de ese número aparece un fenómeno clave: la provincia de Neuquén explicó por sí sola más del 60% de ese crecimiento, con una generación neta de 58.386 empleos registrados.

Según datos del Ministerio de Capital Humano basados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), Neuquén pasó de 90.642 a 149.028 trabajadores en el sector privado en ese período. El economista José María Segura, de PwC Argentina, destacó que se trata del caso “más elocuente” de la transformación productiva que atraviesa el país, con cifras que ubican a la provincia como líder absoluto en creación de empleo formal.

El motor principal de este crecimiento es Vaca Muerta, el yacimiento de petróleo y gas no convencional que convirtió a Neuquén en el epicentro energético del país. Las inversiones sostenidas en esta área impulsaron la demanda laboral durante más de una década, generando un efecto multiplicador sobre la economía regional.

El contraste con otras jurisdicciones es marcado. La provincia de Buenos Aires, la más grande del país, sumó apenas 37.572 empleos en el mismo período, con un crecimiento de 1,9%. Santa Fe incorporó 13.882 puestos y Córdoba, 12.822. En tanto, Río Negro agregó 13.120 empleos, beneficiada en parte por su cercanía con el desarrollo energético.

En el extremo opuesto, varias provincias registraron caídas en el empleo privado formal. La Ciudad de Buenos Aires perdió 42.941 puestos, mientras que Santa Cruz, San Luis y San Juan también mostraron retrocesos, evidenciando un escenario desigual a nivel territorial.

El análisis advierte que esta redistribución del empleo no es neutra. Las regiones vinculadas a la energía y la minería presentan menores tasas de desocupación, mientras que los grandes centros urbanos, especialmente el Área Metropolitana de Buenos Aires, muestran un deterioro relativo, en particular en sectores industriales y de la construcción.

Este cambio estructural también plantea desafíos sociales y geográficos. El traslado de oportunidades laborales hacia zonas alejadas implica que muchas familias deban considerar relocalizarse, con impacto en el arraigo y la calidad de vida. Incluso, en algunas áreas, las empresas enfrentan dificultades para cubrir puestos calificados y evalúan recurrir a mano de obra extranjera.

A su vez, el informe introduce un factor clave: la demografía. Con una caída sostenida de la natalidad y menos presión sobre el mercado laboral, el desafío no sería tanto la cantidad de empleos, sino la capacidad de adaptación. En ese sentido, el especialista advierte que el principal problema de la Argentina hacia adelante no será el empleo, sino la empleabilidad, es decir, la formación y adecuación del capital humano a las nuevas demandas productivas.

En ese contexto, el caso neuquino aparece como una muestra de cómo el mercado puede reconfigurarse con el tiempo, aunque el ritmo del ajuste y la capacidad de adaptación social serán determinantes para el éxito del proceso.

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