Lunes 11 de Mayo
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Ramona Mercado festejó sus 100 años rodeada de 200 personas en Valle Fértil

La Vecina Distinguida de Usno sopló las velas junto a su familia en un emotivo festejo bajo el algarrobo que marcó su historia en Valle Fértil.

Hace 2 horas
El festejo reconoció la vida e identidad de Usno que representa Ramona. FOTO: Gentileza Adriana Calivar

Este sábado 9 de mayo, la localidad de Usno, en el departamento de Valle Fértil, se convirtió en el epicentro de una celebración histórica. Ramona Benita Mercado, conocida por todos como "Ramonita", celebró su centenario de vida en un evento que reunió a más de 200 invitados. El festejo, que marcó un hito para la comunidad vallista, fue el cierre perfecto para una semana cargada de emociones que comenzó el pasado 6 de mayo, día exacto de su cumpleaños número 100.

La jornada estuvo marcada por el reencuentro y la tradición. Bajo una carpa de gran tamaño instalada en el predio de su casa, familiares y amigos llegados de diversos puntos de la provincia de San Juan compartieron un almuerzo que destacó los sabores locales. El menú incluyó postres de sello netamente vallista, como sidras, higos y naranjas en almíbar, además de dulce de membrillo con queso casero, alcayotas con nuez y uvas. La música, un componente esencial en la vida de Ramonita, estuvo a cargo de Los Luceros de Jáchal, quienes animaron la tarde en uno de los escenarios dispuestos para el baile.

Un festejo al que no faltó nadie. FOTO: Gentileza Adriana Calivar

Un momento de particular profundidad emocional ocurrió bajo el algarrobo tricentenario que custodia el patio de la vivienda. Este árbol, testigo silencioso de la familia que Ramonita formó junto a su esposo, Roque Carrizo, y de la crianza de sus nueve hijos, fue protagonista de un homenaje especial durante el sábado. La vitalidad de la cumpleañera, quien recientemente fue declarada “Vecina Distinguida” por las autoridades municipales de Valle Fértil, asombró a los presentes.

Los 100 años que reunieron a Usno. FOTO: Gentileza Adriana Calivar

Un festejo con sello vallisto

La logística del evento contempló múltiples espacios para garantizar que nadie quedara fuera de la alegría de Ramonita. Se instalaron dos escenarios principales: uno dedicado exclusivamente a los músicos y otro para los bailarines que acompañaron cada ritmo con entusiasmo. Evelia Carrizo, la hija menor de la centenaria, junto a sus hermanos fueron los encargados de coordinar los detalles de esta reunión masiva que reflejó el cariño que el pueblo siente por Ramonita.

La celebración no solo fue un reconocimiento a la longevidad, sino a la trayectoria de una mujer que representa la identidad de Usno.

Forjada en el corazón de las sierras

La historia de Ramonita comenzó el 6 de mayo de 1926 en el puesto Las Tunas, un paraje inhóspito a 15 kilómetros de Usno. En aquel entorno serrano, aprendió desde niña las tareas del campo, cultivando la tierra y criando animales en una época donde el sacrificio era la norma diaria. A finales de la década del 40, su vida cambió al conocer a Roque Carrizo en la finca de los Quiroga. Tras casarse, se instalaron en la casa que hoy sigue siendo su hogar.

La fortaleza de Ramona se puso a prueba cuando Roque, minero de mica, pasaba largas temporadas fuera de casa. Sola al frente del hogar, se encargó de la huerta, los animales, el cuidado de sus suegros y la educación de sus nueve hijos: Juana, José, Horacio, Julio, Hugo, Víctor, Nilda, Carlos y Evelia. "Fue enorme el sacrificio, pero siempre lo hizo con alegría", recuerda su familia, subrayando esa resiliencia que hoy, a los 100 años, sigue intacta.

La estudiante que desafía al tiempo

Lo que define a Ramonita hoy es su curiosidad inagotable. Autodefinida como una "vieja moderna", mantiene una rutina activa que comienza barriendo su patio con una escoba de pichana y cuidando sus plantas. Sin embargo, su mayor desafío actual es académico: este año decidió retomar sus estudios para terminar la escuela primaria, asistiendo a clases en el anexo de la Escuela Gendarmería Nacional de Valle Fértil.

A sus 100 años, disfruta de leer, escribir y sacar cuentas, asegurando que le encanta compartir tiempo con los estudiantes más jóvenes. Entre mates con yuyitos serranos, caminatas por el río seco para recolectar piedritas y el estudio diario, Ramonita demuestra que el aprendizaje no tiene fecha de vencimiento. Su centenario no es solo una cifra, sino el testimonio de una vida que sigue floreciendo bajo el sol vallisto

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