Martes 05 de Mayo
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Economía > Suministro

San Juan no dejará de tener reservas de GNC en el próximo invierno

Desde la Cámara de Expendedores de Combustibles, la vicepresidenta Analía Salguero afirmó que, a pesar de las condiciones climáticas y problemas logísticos, la provincia no se quedará sin reservas en las estaciones.

Por Raúl Caliva
Hace 2 horas

Desde la Cámara explican que el faltante no afecta a todas las estaciones por igual. 

La Cámara de Expendedores de Combustibles (CECA) de San Juan, encabezada por Miguel Caruso y Analía Salguero, ha manifestado en varias oportunidades sobre la mirada atenta a los eventos climáticos de otoño e invierno y ante la probable faltante de combustible de GNC en estaciones de servicio que ya se evidenciaron hace unos días cortes de suministro en estaciones de servicio en la zona metropolitana de Buenos Aires. 

Ante la preocupación por saber qué panorama puede preverse en la provincia, DIARIO HUARPE consultó a la Cámara y la respuesta que dio es que, si bien hubo algunos cortes en cupos finalizados en algunas estaciones locales, el suministro local está asegurado y el faltante no afecta a todas las estaciones por igual. 

De acuerdo a lo consultado por este medio, la vicepresidenta de la Cámara, admitió que “En San Juan hubo algunos cortes, pero esto fue por la condición contractual que tiene cada estación de GNC. Como en la provincia hay estaciones con contratos firmes, semi interrumpibles e interrumpibles, cuando ocurren problemas con el suministro, las que tienen contratos interrumpibles, se quedan sin producto. Sin embargo, la mayoría de las estaciones son de contrato firme y aun estas cuentan con la capacidad suficiente para abastecer la demanda de la provincia. Por lo tanto, no está en peligro el abastecimiento”, sostuvo Salguero.

A la fecha, San Juan cuenta con alrededor de 50 estaciones de servicio de GNC, distribuidas entre Gran San Juan y en otros departamentos como Caucete y Jáchal. En cuanto a la modalidad de contratación con la distribuidora (Ecogas), la distinción entre contratos es clave para entender la operatividad del sistema, especialmente durante picos de consumo invernal. 

Las de contrato firme son las estaciones que pagan una tarifa más alta para garantizar el suministro, incluso en situaciones de emergencia climática. Las de contrato interrumpible, son las que tienen bocas de expendio que, cuando hay una caída a la presión del sistema o aumento crítico de la demanda residencial (es la que tiene prioridad en el consumo energético), la distribuidora tiene la facultad de solicitar el cese de venta de gas a estas estaciones de forma inmediata.

Desde la Cámara explican que el faltante no afecta a todas las estaciones por igual. Como la mayoría de las bocas de expendio en San Juan operan bajo contratos firmes y las interrumpibles (más económicos), son las primeras en la lista de cortes cuando la demanda hogareña se dispara, dado que la reserva de gas disponible, se prioriza para el consumo domiciliario.

“Las interrumpibles pueden vender hasta una cierta capacidad y se les corta, según lo que tienen contratado, pero sí te puedo decir que son las menos. O sea, la mayoría tienen condición de contrato firme”, explicó y añade para aliviar la preocupación generalizada, transmitió calma al usuario: “Estamos en una situación transitoria, porque existe la posibilidad, que las estaciones que estén bajo esta condición de tener que cortar el servicio, pueden meterse al mercado electrónico y comprarle a la que tienen gas de sobra. Por lo que, en líneas generales, San Juan no debería tener grandes problemas”. Sin embargo, que podrá preverse para los próximos meses y la llegada del invierno.

“Hasta ahora, en el mediano plazo, el escenario sigue siendo muy incierto, los estacioneros vamos día a día y miramos cómo se comporta el sistema porque, dado este contexto internacional, todo depende con qué ritmo nos conduce esta guerra. Y en función de eso sabremos cómo actuar”, señaló la empresaria. “Cada año hubo una situación diferente, ahora se suma algo más grande que es una guerra. Veremos cómo se deriva todo. Con la foto de hoy, puedo decir que el gas en la provincia no peligra. Sin embargo, en las grandes urbes como Buenos Aires, claramente los problemas se van a agudizar y agravar”, remarcó Salguero.

Respecto a las variaciones del precio, la empresaria advirtió que “intentamos que el GNC mantenga todo lo posible el valor, a pesar del gran aumento que hubo en los combustibles líquidos. Hemos tenido un fuerte aumento en el costo en las últimas semanas y ahora nos están llegando contratos nuevos con fuertes aumentos. Por lo que tratamos de no trasladar el costo total al consumidor por el momento”. 

Actualmente, el metro cúbico de GNC en las estaciones está en unos 750 pesos, pero según la Cámara, ya registran que en otras ciudades alcanzan los 900 pesos. 

 

Antecedentes del año pasado

Por los intensos fríos invernales, hubo cortes temporales en las estaciones sanjuaninas. Sin embargo, la razón del factor climático no es el único condicionante. Desde hace más de un año, el sistema del transporte de gas al país tiene varios cuellos de botella, dado que esencialmente, los faltantes de infraestructura con el gas que sale de Vaca Muerta aun no se han resuelto.  Además, se vienen reportando demoras en la llegada de barcos de Gas Natural Licuado (GNL) que deberían reforzar el sistema nacional en los meses de pico de consumo.

Aunque se aclara que "no falta gas" en boca de pozo, el problema es la logística y la capacidad de los caños para llevar ese gas a los centros de consumo durante los días de frío extremo. Si bien, la Cámara recomienda a los conductores tomar precauciones cuando se avecinan olas polares, ante el riesgo de encontrar estaciones cerradas durante los días de heladas intensas, es probable que las estaciones con contrato firme sigan operando, pero esto podría generar largas colas en esos puntos específicos.

¿Qué sucede en el AMBA?

En el país de Vaca Muerta, el desabastecimiento de GNC ya es un hecho en el área metropolitana de Buenos Aires. Hay cortes, cupos y estaciones que directamente dejaron de vender. Aunque desde el Gobierno y los expendedores lo pueden atribuir a las bajas temperaturas, fuentes del sector energético dan otra explicación: son las marchas y contramarchas en la política de importaciones -que además hay sospechas de irregularidades en las negociaciones- terminaron en un problema más básico, el gas que se necesita para el invierno todavía no está comprado.

Desde las compañías distribuidoras activaron protocolos de emergencia y ordenaron interrumpir o limitar el suministro a estaciones con contratos interrumpibles. Como el orden de prioridad es primero hogares, después industrias y al final, el GNC, es la cuestión principal que en el AMBA y en otras provincias ya tengan ventas suspendidas. El objetivo es sostener la presión en la red y evitar que el servicio domiciliario se resienta. Cuando la demanda residencial crece por las bajas temperaturas, el sistema necesita liberar gas de otros usos. Es una decisión técnica, pero también política: quién recibe el recurso cuando no alcanza para todos.

El punto es que esa tensión llegó antes de tiempo. El invierno todavía no entró en su fase más dura y ya hay restricciones. Pero de acuerdo a los especialistas en materia energética, las razones fundamentales son la falta de planificación efectiva. Argentina necesita todos los años importar GNL para cubrir los picos de consumo y esto es un síntoma del diseño estructural del sistema. Como el Gobierno intentó cambiar el esquema y delegar la compra en privados, tuvo que dar marcha atrás a las licitaciones.

El Ministerio de Economía canceló la compra para importar GNL luego de que las ofertas duplicaran los costos históricos. "Se quiso cambiar todo sobre la marcha. Cuando vieron lo que costaba, frenaron. Pero los barcos no se consiguen de un día para el otro", resumió una fuente del sector. Esa secuencia dejó al sistema sin respaldo suficiente justo cuando sube la demanda. El dato más delicado es que, de los más de 70 buques de GNL necesarios para atravesar el invierno, apenas hay uno confirmado. Se trata de un cargamento contratado a Naturgy, que se espera que llegue en los próximos días. Sobre ese contrato hay un silencio llamativo: no se informó el precio.

Ese hermetismo suma otra capa de sospecha sobre Daniel González. El funcionario fue denunciado penalmente por la importación de energía desde Uruguay a valores elevados que superan los mil millones de dólares. Ahora, la falta de transparencia en el único cargamento de GNL refuerza todavía más las dudas. Aunque, de acuerdo a una publicación de LPO, hay una lectura más incómoda, varios actores del sistema deslizan que el corte de suministro de GNC no sería sólo una consecuencia de la demanda o de la capacidad de transporte, sino una jugada deliberada de los productores. 

La lógica -dicen- es restringir la oferta en los contratos interrumpibles para evitar verse forzados a pagar GNL importado mucho más caro para abastecer la demanda prioritaria. A ese cuadro se suma una advertencia más estructural. Ex funcionarios y técnicos del sector vienen señalando riesgo de colapso si no se ordena la planificación energética. 

El ex vicepresidente de Cammesa, Mario Cairella advirtió sobre "riesgo de colapso". Cairella sostuvo que la falta de previsión obligó al Estado a salir tarde al mercado internacional a comprar GNL en condiciones menos favorables, en un contexto de precios elevados por la tensión geopolítica global. 

En paralelo, el Gobierno insiste con dejar el sistema en manos del mercado. A partir de cambios en el transporte de gas, dispuso que la empresa estatal Energía Argentina y Cammesa suspendan contratos de transporte firme para liberar capacidad a los operadores privados.

El resultado de las medidas desregulatorias se ve en los costos. Así como las ofertas de GNL que motivaron la marcha atrás duplicaban valores históricos, lo mismo sucede con la reasignación de capacidad de transporte de gas desde la cuenca patagónica. Ese salto impactará en tarifas o en subsidios. Lo cierto es que hay una tensión difícil de ocultar: las tarifas seguirán subiendo, pero el Estado deberá pagar cada vez más para no quedarse sin energía en invierno.

 

Fuente: CECA San Juan, LPO.

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