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Trump participó de una cumbre clave con Xi marcada por disputas geopolíticas y comerciales
La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping combinó gestos de distensión con fuertes advertencias sobre Taiwán, comercio y la guerra en Medio Oriente.
POR REDACCIÓN
El presidente de Donald Trump y su par chino Xi Jinping mantuvieron este jueves una extensa reunión bilateral en Beijing, en una cumbre marcada por la disputa en torno a Taiwán, la guerra comercial entre ambas potencias y el conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán.
El encuentro, desarrollado en el Gran Salón del Pueblo de la capital china, combinó gestos de cordialidad diplomática con advertencias directas sobre los principales puntos de tensión global. Xi sostuvo que China y Estados Unidos deben ser “socios y no rivales”, aunque dejó una fuerte señal política sobre Taiwán, al advertir que una mala gestión de ese tema podría llevar a ambos países a “choques e incluso conflictos”.
La declaración se produjo luego de que la administración Trump aprobara en diciembre un paquete de armas por 11.000 millones de dólares para Taiwán, isla autónoma que Beijing considera parte de su territorio.
“Cooperación beneficia a ambos lados; confrontación perjudica a ambos”, afirmó Xi durante la apertura formal de la cumbre. Trump, por su parte, buscó mostrarse cercano al mandatario chino y calificó la jornada como “fantástica”. “La relación entre China y Estados Unidos será mejor que nunca”, expresó durante el banquete de Estado organizado en su honor.
Comercio, petróleo y tensión en Medio Oriente
Uno de los ejes centrales de la reunión fue la situación en Medio Oriente y el impacto económico global de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Según funcionarios de la Casa Blanca, ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz para garantizar el abastecimiento energético mundial.
Además, Washington intenta que Beijing utilice su influencia económica sobre Teherán para facilitar una salida diplomática al conflicto. Sin embargo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aclaró que Estados Unidos “no necesita ayuda” china, aunque valoró los puntos de coincidencia alcanzados.
En paralelo, Trump buscó avanzar en acuerdos comerciales que permitan incrementar las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses y aeronaves, además de reducir tensiones surgidas tras la guerra arancelaria iniciada durante su primer mandato.
Xi también ratificó que China continuará abriendo su mercado a empresas norteamericanas. En la delegación estadounidense participaron importantes empresarios, entre ellos Elon Musk, Tim Cook y Jensen Huang.
Una relación atravesada por la desconfianza
Aunque el tono público del encuentro fue amistoso, la cumbre dejó en evidencia que las diferencias estructurales entre ambas potencias continúan intactas. Analistas internacionales interpretaron la advertencia de Xi sobre Taiwán como una señal de que Beijing no obtuvo concesiones de Washington respecto al respaldo militar estadounidense a la isla.
Desde Taiwán respondieron rápidamente a las declaraciones del mandatario chino y aseguraron que “China es actualmente el único riesgo para la estabilidad regional”.
La agenda bilateral también incluyó referencias a la crisis en Ucrania, el combate al tráfico de precursores de fentanilo y futuras reuniones multilaterales previstas para este año en el marco del G20 y el foro APEC.
La visita de Trump a China continuará con actividades protocolares y reuniones económicas, aunque hasta el momento no se anunciaron acuerdos concretos de gran alcance entre ambas administraciones.