Los cadáveres, hallados en una zona boscosa entre los complejos del Alemão y de la Penha, presentan signos de ejecución. Organismos de derechos humanos exigieron la intervención internacional ante lo que definen como una “masacre”.
Tras el operativo policial más violento en Río, que dejó 64 muertos y 81 detenidos, el gobierno brasileño busca medidas para contener la crisis en las favelas y enfrentar al Comando Vermelho.