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Cómo preparar el pollo a la cazadora tradicional en una sola sartén
Descubre el paso a paso de este clásico de la cocina rural italiana que se prepara sin horno y es ideal para el frío.
POR REDACCIÓN
La cocina italiana tiene tesoros que van más allá de la pasta y uno de ellos es el pollo a la cazadora. Este plato tiene sus raíces en los bosques de la Toscana donde los cazadores preparaban comidas sencillas con lo que tenían a mano. Se trata de una preparación rústica que destaca por su practicidad ya que solo requiere de una cacerola para lograr un resultado espectacular.
Para empezar esta receta pensada para cuatro porciones es necesario salpimentar un pollo troceado y dorarlo en una olla con 25 g de manteca y tres cucharadas de aceite de oliva. Una vez que las piezas están bien selladas se retiran para dar lugar a los vegetales. En el mismo fondo de cocción se incorporan una cebolla picada junto a una zanahoria y una rama de apio también picadas sumando un cuarto de cucharadita de tomillo seco y un diente de ajo entero si se prefiere.
El secreto del sabor está en devolver el pollo a la olla y sumar medio vaso de vino blanco dejando que el alcohol se evapore por completo. Luego entran en acción seis tomates perita en conserva troceados y 150 ml de agua. La magia ocurre durante los 45 minutos de cocción a fuego bajo con la olla tapada lo que permite que la salsa espese y el pollo alcance una ternura extrema.
Aunque la versión básica es deliciosa se pueden sumar champiñones frescos al principio o aceitunas negras al momento de reincorporar la carne. Es fundamental dejar reposar la preparación unos minutos antes de servir para que los sabores terminen de integrarse. Este estofado es el compañero ideal de una polenta cremosa o un buen trozo de pan para no dejar ni una gota de salsa en el plato.