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De Chicago a Chiclayo: el primer año del papa León XIV
A un año de su elección, Papa León XIV consolidó un pontificado marcado por la diplomacia, los llamados a la paz y una agenda centrada en inteligencia artificial, cambio climático y migraciones.
POR REDACCIÓN
El 8 de mayo de 2025, el Vaticano sorprendió al mundo con la elección de Papa León XIV como nuevo líder de la Iglesia Católica. Nacido en Chicago y nacionalizado peruano, el entonces cardenal Robert Francis Prevost asumió el pontificado bajo el nombre de León XIV, convirtiéndose en el primer papa estadounidense, el primero con ciudadanía peruana y también el primer agustino en ocupar el máximo cargo de la Iglesia.
A un año de su elección como sucesor del papa Francisco, su pontificado consolidó una identidad marcada por la prudencia diplomática, el diálogo institucional y una fuerte insistencia en la paz como eje de sus intervenciones internacionales.
Con 70 años, León XIV llegó al Vaticano tras una extensa trayectoria religiosa y académica. Ingresó a la Orden de San Agustín en 1977, realizó estudios teológicos en Chicago y luego se especializó en Derecho Canónico en Roma. Sin embargo, gran parte de su historia pastoral quedó ligada a Perú.
El vínculo con Perú y su formación en Chiclayo
El ahora pontífice arribó al Perú en 1985 como misionero agustino. Tres años más tarde se instaló en Trujillo, donde trabajó en la formación religiosa y ocupó distintos cargos eclesiásticos durante una década.
En 2014 fue designado administrador apostólico de la diócesis de Chiclayo y posteriormente asumió como obispo. Un año después obtuvo la nacionalidad peruana para cumplir con los requisitos establecidos en el concordato con la Santa Sede.
Su experiencia en América Latina fue clave en su ascenso dentro del Vaticano. Cercano a Francisco desde los tiempos en que Jorge Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires, Prevost fue designado en 2023 prefecto del Dicasterio para los Obispos, uno de los organismos más influyentes de la Curia romana. Desde allí coordinó nombramientos episcopales en todo el mundo y fortaleció su perfil internacional.
Para distintos analistas del Vaticano, su elección representó una continuidad del modelo impulsado por Francisco, aunque con un estilo más moderado y menos confrontativo.
La paz como eje central del pontificado
Desde la misa inaugural de su pontificado, celebrada el 18 de mayo de 2025, León XIV dejó en claro que la paz sería el centro de su agenda internacional.
Durante su primer año intervino en distintos conflictos globales mediante llamados diplomáticos y gestiones reservadas. Uno de los episodios más resonantes fue su cruce con Donald Trump, luego de que el mandatario estadounidense amenazara públicamente con destruir Irán. El papa calificó esas declaraciones como “inaceptables”, lo que derivó en una respuesta pública del presidente norteamericano y tensó la relación entre el Vaticano y la Casa Blanca.
El pontífice también mantuvo contactos con Volodymyr Zelensky y Vladimir Putin en medio de la guerra entre Rusia y Ucrania, además de impulsar pedidos de alto el fuego en Gaza y sostener reuniones con referentes políticos de distintas corrientes ideológicas.
Su estilo diplomático fue definido por observadores internacionales como discreto, aunque activo y persistente.
Una Iglesia sin exclusiones
En el plano interno, León XIV promovió la idea de una Iglesia “sin exclusiones” y sostuvo que el papa no debe funcionar como “un líder solitario”. Bajo esa lógica impulsó un modelo de conducción más colegiado y mantuvo en funciones al cardenal Pietro Parolin como secretario de Estado del Vaticano, una señal interpretada como continuidad institucional.
El nuevo pontífice logró mantener diálogo tanto con sectores conservadores como progresistas de la Iglesia, diferenciando permanentemente los conceptos de unidad y uniformidad.
No obstante, en algunos temas sensibles mantuvo posiciones tradicionales. Respecto al sacerdocio femenino, expresó que “clericalizar a las mujeres no necesariamente soluciona un problema”, aunque defendió una mayor participación femenina en ámbitos eclesiales y administrativos.
Inteligencia artificial, clima y migraciones
Uno de los aspectos más novedosos de su pontificado fue la centralidad otorgada a la inteligencia artificial. León XIV anunció que su primera encíclica estará dedicada a los desafíos éticos y sociales derivados del desarrollo tecnológico.
El papa considera que la IA representa una nueva revolución industrial y advirtió sobre su “potencial destructivo” cuando se utiliza al servicio de “ideologías antihumanas”. Según adelantó el Vaticano, el documento abordará cuestiones vinculadas al trabajo, la dignidad humana y la justicia social.
La crisis climática también ocupó un lugar relevante en su discurso. León XIV insistió en acelerar la implementación del Acuerdo de París y sostuvo que la problemática ambiental no puede separarse de la desigualdad social, retomando conceptos impulsados por Francisco en la encíclica Laudato si’.
En paralelo, durante su primer año condenó las deportaciones masivas de migrantes y respaldó documentos de la Iglesia estadounidense que reclamaron políticas migratorias basadas en la compasión y la dignidad humana.
El perfil personal del nuevo pontífice
Fuera de la actividad institucional, el primer año de pontificado permitió conocer aspectos más personales de León XIV. Practica tenis y natación durante sus descansos en Castelgandolfo, mantiene hábitos de lectura constantes y actualmente estudia alemán, el sexto idioma que incorpora tras el inglés, español, italiano, francés y portugués.
En menos de doce meses realizó tres viajes internacionales. El más importante fue su gira por África, donde visitó Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial con una agenda centrada en reconciliación, diálogo interreligioso y cooperación humanitaria.
A un año de su elección, León XIV consolidó un perfil propio dentro de la Iglesia Católica: moderado en las formas, activo en la diplomacia y enfocado en desafíos contemporáneos como la guerra, la migración, el cambio climático y la inteligencia artificial.