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El cuñado del "Mencho" vivió en Puerto Madero y pagó un colegio VIP para sus hijos

Gerardo González Valencia, cuñado del abatido líder del cártel Jalisco Nueva Generación, eligió Buenos Aires para asentarse con su familia entre 2011 y 2012. 

POR REDACCIÓN

Hace 12 horas
La sombra del "Mencho" en Buenos Aires: qué hizo su cuñado durante los años que vivió en la ciudad. FOTO: Gentileza

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", bajo las balas del Ejército mexicano reabrió una historia que tuvo como escenario a la Argentina. No fue el único capo en elegir Buenos Aires como refugio, pero sí uno de los que intentó construir una vida de lujo y aparente normalidad en el país. Su cuñado y lugarteniente, Gerardo González Valencia, líder de "Los Cuinis" —el brazo armado y financiero del cártel Jalisco Nueva Generación—, vivió en la ciudad con su esposa y sus tres hijos entre 2011 y 2012, dejando un rastro de inversiones millonarias, testaferros y una causa judicial que recién el año pasado llegó a su fin.

Una familia en Puerto Madero

González Valencia, hoy condenado a prisión perpetua en Estados Unidos, no pasó desapercibido durante su estadía en Buenos Aires. La familia ocupó el departamento E del cuarto piso del exclusivo Faena Hotel, en Puerto Madero, y sus hijos asistieron a un prestigioso colegio internacional, frecuentado por familias de diplomáticos extranjeros. Allí, el capo mexicano pagó la matrícula con seis meses de anticipación, un detalle que tiempo después llamaría la atención de los investigadores.

El entramado financiero que montó en el país incluyó la creación de sociedades y la apertura de un drugstore de diseño sobre la calle Olga Cossettini, en el corazón de Puerto Madero. El comercio, bautizado "Córner Mi Lugar", demandó una inversión de dos millones de dólares solo en remodelación y diseño, aunque fue el único de una proyectada cadena que logró funcionar. El dinero para estos emprendimientos ingresaba a la Argentina a través de tres cuentas del banco Santander Río, mediante giros bancarios y depósitos en efectivo que superaban los dos millones de dólares.

El accidente que desencadenó la investigación

La investigación judicial se originó a partir de un hecho fortuito. El 10 de marzo de 2009, un Chevrolet Astra protagonizó un accidente menor en Puerto Madero. Ocupaban el vehículo tres ciudadanos colombianos que, al ser identificados por personal de Prefectura, reaccionaron con insultos y amenazas. El incidente, que parecía menor, encendió las alertas. El automóvil estaba a nombre de un argentino vecino de Ituzaingó, lo que radicó la causa en el fuero federal de Morón.

Las averiguaciones posteriores revelaron que los tripulantes del Astra habían ingresado al país a fines de 2008 con motivos turísticos, pero su primera gestión fue viajar a La Plata para inscribir una sociedad anónima: Círculo Internacional S.A., la misma que utilizarían para dar vida al negocio de los drugstores. El análisis de los teléfonos secuestrados a estos hombres aportó datos sensibles. La DEA determinó que desde uno de los dispositivos se habían realizado comunicaciones con números vinculados al cártel de Sinaloa y con una persona investigada en Los Ángeles por lavado de dinero del narcotráfico. Los colombianos, que hoy continúan prófugos, hicieron base en el quinto piso de la torre Boulevard de Le Parc, donde organizaban fiestas y desplegaban un estilo de vida de alto perfil.

El socio argentino y su condena

El eslabón local de esta estructura fue Oscar Calvete Souza, un argentino que se desempeñó como asesor de empresas y hombre de confianza de Gerardo González Valencia, a quien había conocido durante una residencia previa en México. Calvete Souza fue señalado por numerosos testigos como la persona que facilitó el desembarco de los mexicanos en el país y participó en el esquema de lavado de dinero. El 15 de marzo de 2019 fue indagado por el juez federal de Morón, Néstor Barral, y finalmente, el 29 de septiembre de 2025, el Tribunal Oral Federal N° 5 de San Martín homologó un juicio abreviado que le impuso una condena de tres años de prisión efectiva y una multa de 196 millones de pesos, cuyo pago aún no se ha concretado.

En la causa también estuvo implicado un remisero que ofició de chofer y testaferro de la organización, aunque falleció antes de que el caso alcanzara la instancia de juicio oral.

La fuga a Uruguay y la caída definitiva

González Valencia abandonó Argentina precipitadamente el 9 de julio de 2012. Instalado con su familia en Uruguay, alegó tiempo después, ya detenido, que la mudanza obedeció a la inflación y la inseguridad locales. Sin embargo, su rastro fue detectado en los Panamá Papers a través de la firma Montella Global S.A., utilizada para adquirir una mansión en Punta del Este por dos millones de dólares. Esa operación, conocida como "Quincho Grande", terminó por delatar su paradero.

Detenido en abril de 2016, fue condenado por lavado de activos en Uruguay y extraditado a Estados Unidos, donde recibió una sentencia a perpetua. Durante su arresto en el país vecino, amenazó al entonces ministro del Interior uruguayo, Eduardo Bonomi, con "colgarlo del puente más alto".

La historia de González Valencia en Argentina no es un caso aislado. En la década del noventa, Amado Carrillo Fuentes, "El Señor de los Cielos", jefe histórico del cártel de Juárez, vivió entre Buenos Aires y Mar del Plata con su familia, utilizando la identidad falsa de Francisco Mora Guerrero. Adquirió la estancia Rincón Grande en dos millones de dólares y proyectaba radicarse definitivamente en el país para instalar una planta procesadora de papas en Balcarce. Su muerte, ocurrida el 4 de julio de 1997 en México durante una cirugía para modificar su rostro, truncó aquellos planes.

La causa que involucra a González Valencia y Calvete Souza deja al descubierto la permeabilidad de la Argentina como plaza para el lavado de activos del narcotráfico internacional y la facilidad con la que los líderes de las organizaciones más violentas de México encontraron en Buenos Aires un escenario propicio para desplegar sus operaciones y su vida familiar, amparados en la opacidad de las sociedades comerciales y la falta de controles eficaces.

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