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Judiciales > Presuntas coimas en discapacidad

La causa por coimas en ANDIS tropieza con un teléfono imposible de hackear

Peritos forenses confirmaron que el teléfono de Emmanuel Kovalivker, dueño de la droguería Suizo Argentina, no puede desbloquearse debido a su avanzada tecnología. 

POR REDACCIÓN

Hace 4 horas
Kovalivker entregó un celular que la justicia no puede descifrar. FOTO: Gentileza

La Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (Datip) informó oficialmente sobre la imposibilidad técnica de acceder al contenido del teléfono celular de Emmanuel Kovalivker, accionista de la droguería Suizo Argentina S.A., dentro de la investigación por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). El dispositivo, un Samsung de última generación, fue entregado sin clave de acceso y presenta barreras tecnológicas que dificultan su desbloqueo.

El informe pericial señala que sortear las medidas de seguridad del dispositivo "podría demandar meses" de trabajo especializado, debido a los avanzados sistemas de encriptación que posee el equipo. Fuentes judiciales indicaron que la tecnología disponible actualmente en el organismo no resulta suficiente para realizar la extracción forense de datos en este tipo de dispositivos de gama alta.

En el marco de la causa instruida por el fiscal federal Franco Picardi, se secuestraron cuatro teléfonos celulares pertenecientes a los investigados. El dispositivo de Diego Spagnuolo, exdirector de Andis, ya fue peritado y identificado como "teléfono caliente" por encontrarse en funcionamiento al momento del secuestro. El análisis preliminar detectó "información borrada" en el equipo, aunque los técnicos aclararon que no existe tecnología capaz de determinar qué contenido específico fue eliminado.

El juez Sebastián Casanello continúa con la investigación del presunto entramado de corrupción que habría involucrado a funcionarios de Andis y directivos de la droguería Suizo Argentina. En paralelo, se avanzó con la extracción forense de uno de los dos teléfonos pertenecientes a Ariel De Vicentis, jefe de Seguridad de Nordelta, quien está investigado por su posible participación en el alerta a los hermanos Kovalivker durante los allanamientos.

La investigación se basa en la hipótesis de que existió una estructura destinada a favorecer a la empresa proveedora de medicamentos mediante el pago de sobornos a funcionarios públicos. Las pesquisas comenzaron tras la difusión de audios en los que Spagnuolo describía un mecanismo institucionalizado de corrupción en las compras de la agencia estatal.

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