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Sandra Borghi, de renunciar como periodista a empresaria multimillonaria
Tras alejarse de los noticieros, la periodista se enfoca en las capacitaciones corporativas y el amor de un empresario.
POR REDACCIÓN
Sandra Borghi atraviesa un presente de profunda transformación personal y profesional. Después de despedirse de Artear tras 25 años de trayectoria, la periodista decidió dar un giro a su carrera y adentrarse en el mundo de los negocios. Aunque mantiene sus espacios en Radio Mitre y DirecTV, su energía está puesta hoy en un proyecto propio que la aleja del fragor de las noticias diarias.
Sobre este nuevo camino, la conductora explicó que "este año estoy más enfocada en el rol empresarial, ya que monté una nueva empresa de capacitaciones. Trabajo mucho con corporaciones en temas de oratoria, storytelling y entrenamiento de voceros; ese es hoy mi trabajo más fuerte y el que me lleva más tiempo". Esta transición no fue azarosa, ya que ella misma confesó que "me planteé salir un poco de la actualidad para elaborar este rol empresarial" con una mirada integral sobre la comunicación de las marcas. Al respecto, detalló que "mi propuesta busca visibilizar a la compañía desde su narrativa profunda y su ADN", brindando herramientas claves a sus portavoces.
Además de su consultora, Sandra trabaja junto a Edi Smite en un largometraje documental basado en una historia real para una plataforma de contenidos. Pero el éxito no solo la acompaña en lo laboral, sino también en el plano afectivo. Tras su separación de Fernando Casanello en julio de 2025 luego de 14 años juntos, la periodista encontró nuevamente el amor en Pablo Rodríguez, un empresario del sector turístico y marketing hotelero.
La pareja se conoció hace tres años mediante Soledad Lladó, su mejor amiga. Sandra recordó aquel primer encuentro diciendo que "nos conocimos a través de una amiga en común" y que, aunque "en ese momento cada uno estaba en su historia, con su familia. Por supuesto, a mí me gustó, pero no... nunca avanzamos en nada y nunca pasó nada más que comentarle a mi amiga esto de 'qué lindo, interesante, elegante y qué personalidad tiene'". El destino los volvió a unir hace un año, cuando ambos ya estaban solteros, y hace seis meses que están formalmente juntos.
La relación creció con pasos firmes y gestos románticos. Pablo, que tiene una hija de 20 años viviendo en Londres, fue muy cuidadoso desde el principio. Sandra reveló que "él dice que siempre supo que lo nuestro iba a ser mucho más que un touch and go, o que una historia pasajera". La propuesta de noviazgo incluyó una serie de etapas con regalos simbólicos, un corazón de coral tallado por él mismo y una carta final con la pregunta "¿Quéres ser mi novia?", acompañada por un mapa del mundo para planear sus próximos viajes.