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Trucos para una pizza alta y aireada: la guía definitiva
Claves de amasado, tiempos de levado y el truco de pre-cocción para transformar la pizza en el horno del hogar.
POR REDACCIÓN
El arte de la pizza casera en Argentina combina técnica y paciencia para lograr resultados profesionales. Según los expertos, "Hay algo especial en la pizza casera" y "En Argentina somos exigentes con la pizza", buscando siempre una estructura esponjosa con base firme.
En un entorno gastronómico que destaca tendencias como el budín de limón, la tortilla de papas que enloquece a Messi, el budín saludable de Zaira Nara o platos favoritos de Antonela Roccuzzo y Wanda Nara, la pizza sigue siendo la estrella de los sábados. No obstante, la actualidad del sector también enfrenta cierres; Eugenia Tobal declaró sobre Escuela de Cocina: "Nos afecta muchísimo y nos entristece".
Para obtener dos unidades se emplean 500 g de harina 000 —ideal por su equilibrio proteico—, 10 g de sal, 10 g de azúcar, 25 g de levadura fresca u 8 g de seca, 300 ml de agua tibia y 2 cucharadas de aceite de oliva. Se sostiene que "El secreto no está solo en los ingredientes, sino en el tiempo, el amasado y un truco final que cambia todo".
El proceso requiere activar la levadura 10 minutos y amasar durante otros 10 para desarrollar el gluten, evitando agregar harina extra aunque esté pegajosa. Luego de un primer levado de una hora, la masa se divide en bollos para un segundo descanso de 20 minutos en la fuente aceitada.
La clave reside en precalentar el horno a 220° y realizar una pre-cocción de 7 minutos sin salsa para sellar el piso y evitar la humedad. Es fundamental no aplastar los bordes para que inflen y añadir salsa moderada antes de gratinar el queso. Respetar los descansos y no excederse con la harina previene fallas comunes. Al final, se comprueba que "La mejor masa no es la más complicada, sino la mejor ejecutada" y que "El secreto estaba en los detalles".