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Un buque de China rompe el cerco naval de EE.UU. en el Estrecho de Ormuz
El paso del petrolero chino marca la primera fisura concreta en el bloqueo naval impulsado por Estados Unidos en el Golfo Pérsico.
POR REDACCIÓN
Un petrolero con bandera de China logró atravesar el estratégico Estrecho de Ormuz pese al bloqueo naval impuesto por Estados Unidos contra Irán, en un hecho que reaviva la tensión en uno de los principales corredores energéticos del mundo.
Según datos de navegación citados por Reuters, el buque Rich Starry se convirtió en el primer barco en salir del Golfo Pérsico desde el inicio de las restricciones marítimas anunciadas por Washington. La embarcación, de mediano alcance, transporta cerca de 250.000 barriles de metanol y había realizado su última escala en el puerto de Hamriyah, en Emiratos Árabes Unidos.
El dato no es menor: tanto el buque como su operador, la compañía Shanghai Xuanrun Shipping Co, se encontraban bajo sanciones estadounidenses por sus vínculos comerciales con Teherán. Aun así, el tránsito se concretó, lo que deja en evidencia las dificultades prácticas para hacer efectivo un bloqueo total en una vía por la que circula cerca del 20% del petróleo y gas mundial.
El endurecimiento de la política estadounidense se formalizó en los últimos días, cuando el presidente Donald Trump anunció que la Armada interceptaría cualquier embarcación que abonara peajes a Irán para cruzar el estrecho. Además, Washington dispuso el bloqueo de buques que entren o salgan de puertos iraníes, medida que comenzó a regir el 13 de abril.
En paralelo, desde China se manifestaron críticas a estas decisiones, en defensa de la libre navegación y del comercio energético internacional. El cruce del Rich Starry se interpreta, en ese sentido, como un gesto concreto que desafía la presión de Estados Unidos y reafirma la presencia de Beijing en la región.
El Estrecho de Ormuz vuelve así al centro de la escena global, no solo como paso clave para el suministro energético, sino también como un punto de fricción geopolítica. El episodio evidencia que, incluso bajo amenazas de interceptación, el flujo de hidrocarburos no se detiene completamente y que los actores internacionales buscan alternativas para sostenerlo.