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Una especialista advierte la importancia del bienestar psicológico en el posparto
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental Materna, una especialista advirtió sobre la alta prevalencia de trastornos de ánimo y ansiedad que afectan a las mujeres durante el embarazo y el primer año de crianza.
POR REDACCIÓN
Cada primer miércoles de mayo se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental Materna con el fin de sensibilizar sobre los trastornos perinatales. En San Juan, la visibilización de este tema cobra relevancia ante estadísticas que revelan que el bienestar psicológico no siempre acompaña el ideal social del nacimiento. Según explicó la licenciada sanjuanina Guadalupe Alcaide, especialista en maternidad y crianza, a DIARIO HUARPE "una de cada cinco mujeres durante este periodo prenatal va a desarrollar algún tipo de trastorno en el estado de ánimo o la ansiedad", una prevalencia que calificó como "superalta".
El "lado B" y el fin del instinto romántico
Uno de los mayores obstáculos para la salud mental de las madres es el mandato cultural que dicta que la salida del sanatorio debe ser un momento de felicidad absoluta. Alcaide señaló que todavía persiste una "romantización de la maternidad" que invisibiliza el malestar real de muchas mujeres.
"Está un poco enraizada esta idea cultural de que la maternidad es algo natural, instintivo, y que tiene que ser algo que provoque solo felicidad", afirmó la psicóloga, contraponiendo que se trata de un proceso de transformación profunda que conlleva duelos y diversas emociones.
A nivel biológico, el impacto es incomparable con otras etapas de la vida. "Nunca se atraviesa tanto cambios hormonales tan intensos en la vida como se atraviesa en el embarazo y en el posparto, ni siquiera en la adolescencia", detalló la especialista. Esta carga física se suma a una transformación de la identidad y de los vínculos sociales, lo que en psicología se define como una "crisis vital".
Señales de alarma, cuándo el desborde es una urgencia
Durante el puerperio, es común experimentar una "labilidad emocional" donde el ánimo sube y baja debido a la vulnerabilidad propia del momento. Sin embargo, existen indicadores que deben encender las alarmas tanto en la madre como en su entorno.
"La señal de alarma más importante es cuando el estado de ánimo empieza a ser persistente en tristeza, el llanto, la irritabilidad, no entender qué le pasa a mi bebé, no poder conectar", describió Alcaide.
La aparición de pensamientos intrusivos de que algo malo puede pasarle al bebé o sentir que cualquier otra persona puede cuidarlo mejor son señales críticas. La profesional remarcó que existe tratamiento y que, incluso si se requiere medicación psicofarmacológica, esta es compatible con la lactancia.
"Es una situación de urgencia porque hay un bebé que está necesitando de esa mamá", enfatizó.
Cómo acompañar y dejar de mirar solo al bebé
Un error frecuente en la red de contención es focalizar toda la atención en el recién nacido, dejando a la mujer en un segundo plano. "Muchas veces nace el bebé y se deja de mirar a la mamá que también está atravesando un montón", observó la licenciada.
Para brindar un apoyo real, Alcaide sugiere cambiar el enfoque de la ayuda: en lugar de simplemente quitarle al bebé para que la madre descanse, es fundamental validar su estado emocional.
"Muchas veces implica más preguntar qué necesitás, necesitás que te escuche, necesitás que te abrace mientras llorás", aconsejó.
La clave reside en no minimizar la experiencia de la mujer y entender que está atravesando el cambio más importante de su vida, necesitando ser vista y sostenida para poder sostener a su hijo.