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Una mujer recibió eutanasia para morir tras la muerte de su hijo
Una mujer británica de 56 años, sin enfermedades físicas, murió mediante suicidio asistido en Suiza tras no poder superar la muerte de su hijo.
POR REDACCIÓN
Una mujer británica de 56 años murió tras someterse a un procedimiento de suicidio asistido en Suiza, en un caso que generó fuerte polémica en el Reino Unido. La decisión estuvo motivada por el profundo dolor que le provocó la muerte de su hijo, ocurrida cuatro años atrás, y que nunca logró superar.
La víctima, identificada como Wendy Duffy, no padecía ninguna enfermedad física terminal, lo que convirtió su caso en especialmente controvertido. Según trascendió, su solicitud fue aceptada tras evaluaciones médicas y psiquiátricas que consideraron su sufrimiento psicológico como suficiente para acceder al procedimiento.
Duffy había atravesado un duelo prolongado tras la muerte de su hijo Marcus, quien falleció a los 23 años en un accidente doméstico. A pesar de recibir tratamiento psicológico y medicación, sostenía que su vida había perdido sentido y que no encontraba alivio al dolor emocional.
El procedimiento se realizó en una clínica suiza especializada en este tipo de prácticas, en un país donde el suicidio asistido es legal siempre que no exista motivación egoísta por parte de terceros. Este marco normativo permite incluso que personas extranjeras accedan al servicio, lo que ha dado lugar al denominado “turismo de suicidio asistido”.
El caso generó un intenso debate en el Reino Unido sobre los límites del derecho a morir, especialmente en situaciones donde no hay enfermedades físicas graves. La discusión se da en paralelo a intentos legislativos para regular el suicidio asistido, que hasta el momento no prosperaron.
La historia de Duffy volvió a poner en foco las tensiones entre autonomía personal, salud mental y legislación, en un tema que divide a la opinión pública y a la comunidad médica en Europa.