Deportes > Obligado a ganar
Universidad Católica venció a Barcelona y complicó el futuro de Boca en la Libertadores
Con un doblete de Zampedri, los chilenos lideran el grupo. Boca hacer cálculos para lograr el pase a los octavos.
POR REDACCIÓN
El Grupo D de la Copa Libertadores se encamina hacia una definición dramática. Con el triunfo por 2-0 de Universidad Católica sobre Barcelona en Santiago, el panorama para Boca Juniors se ha vuelto cristalino: el equipo de Claudio Ubeda no tiene más margen de error y está obligado a ganar el próximo jueves en La Bombonera para sellar su pasaporte a los octavos de final.
Un triunfo construido con paciencia
Los "Cruzados" supieron aprovechar su ventaja numérica tras la expulsión tempranera de Chalá en el elenco ecuatoriano, que debió jugar más de 80 minutos con un hombre menos. Bajo la conducción táctica de Daniel Garnero, los chilenos dominaron las acciones, aunque la apertura del marcador se hizo esperar hasta los 36’ del segundo tiempo, cuando Zampedri rompió el cero. El delantero también selló el 2-0 definitivo, dejando al equipo líder de la zona con 10 unidades.
El cálculo del Xeneize: ganar o quedar fuera
La tabla de posiciones es elocuente. Con Católica (10) y Cruzeiro (8) en los primeros lugares, Boca necesita imperiosamente el triunfo ante el equipo chileno. El empate no es opción debido al criterio de desempate de la Conmebol, que prioriza los resultados entre los equipos involucrados. Como Boca perdió el mano a mano ante Cruzeiro, solo puede aspirar a superar a Católica en la tabla tras la última fecha.
El conjunto de Ubeda tiene ante sí dos panoramas posibles:
- Si Boca gana y Cruzeiro derrota a Barcelona: El Xeneize avanzará segundo con 10 unidades.
- Si Boca gana y Cruzeiro no vence a los ecuatorianos: El conjunto argentino terminará primero en el grupo, superando a los chilenos por el historial directo.
La realidad indica que el desafío será monumental. Universidad Católica llegará a Buenos Aires fortalecido por su presente y con la ventaja de que el empate le basta para clasificar. Boca, por su parte, deberá apelar a su historia y al aliento de su gente en una noche límite donde, más que nunca, el Xeneize depende exclusivamente de sus propios méritos.