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Economía > Preocupación

Advierten la influencia de China en el caso Fate y que podría anticipar una crisis industrial

El presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), Juan Cantarella, advirtió que el cierre de Fate no es un hecho aislado sino el resultado de un problema estructural agravado por la apertura importadora y el avance de productos chinos.

POR REDACCIÓN

Hace 6 horas
El avance de China, en el centro de la crisis que terminó con Fate. FOTO: Gentileza

El cierre definitivo de Fate encendió luces de alerta en toda la cadena automotriz. La histórica fabricante de neumáticos dejará a 920 trabajadores sin empleo y, para el sector autopartista, puede convertirse en la primera señal de una crisis industrial de mayor alcance.

El presidente ejecutivo de Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), Juan Cantarella, advirtió que la situación responde a un problema estructural y no meramente coyuntural. “Es una conjunción de factores, porque no es un proceso que arrancó en los últimos seis meses, sino que viene de larga data”, explicó en declaraciones a Infobae en Vivo.

Para el dirigente empresario, el caso de Fate no debe leerse como un hecho aislado. “No se pueden descartar otros casos así, posiblemente no de la dimensión de Fate, pero es un proceso general, no es una cuestión particular de una empresa”, sostuvo.

Apertura importadora y presión china

En el análisis de Cantarella, la apertura comercial acelerada en un contexto de baja competitividad estructural actuó como catalizador del desenlace. “Con una apertura muy abrupta en la que el timing no acompaña todos los esfuerzos del Ejecutivo para mejorar la competitividad, se producen efectos como los que estamos viendo”, señaló.

El directivo fue más allá al identificar el factor externo que precipitó la crisis: “China fue el detonante”. Según explicó, el ingreso masivo de productos chinos, sumado a la flexibilidad de las reglas de origen dentro del Mercosur, impactó de lleno en la industria local.

Actualmente, un vehículo puede ser considerado originario del Mercosur con apenas un 18% de piezas regionales, mientras más del 80% pueden ser importadas, incluso desde China. “Se ensambla el vehículo y es considerado del Mercosur e ingresa sin aranceles. Es una doble amenaza”, alertó Cantarella, al advertir que tanto la producción local como la brasileña —incluida la de marcas chinas radicadas allí— pueden “canibalizar el mercado”.

Pérdida de contenido local

El deterioro del entramado industrial se refleja en la caída del contenido nacional de los vehículos producidos en el país. Hace una década, el agregado local rondaba el 45%, mientras que hoy apenas se aproxima al 25% bruto, con un nivel real menor si se contempla toda la cadena de proveedores.

Cantarella insistió en que la competitividad argentina no puede medirse con parámetros de economías como la china. “Si empezamos a compararnos con China como benchmark del nivel de precios que hay que llegar, nos estamos equivocando”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que otras economías desarrolladas —como Estados Unidos, Canadá o la Unión Europea— adoptaron medidas para administrar el impacto del gigante asiático mediante aranceles u अन्य mecanismos de protección estratégica. “La pregunta es qué tiene la Argentina como para no hacer nada. No somos más poderosos que los otros países y no hacer nada es poco pragmático en el corto plazo sabiendo el impacto que puede tener en la actividad y en el empleo”, expresó.

Advertencia para la industria

Si bien el titular de AFAC aclaró que el sector no busca regresar a esquemas restrictivos como los aplicados en 2023 —que generaron problemas de abastecimiento e incertidumbre—, planteó la necesidad de coordinar la apertura con una mejora real y sostenida de la competitividad.

El cierre de Fate, concluyó, expone un problema sistémico que excede la presión tributaria o los convenios laborales y podría anticipar nuevas dificultades en la cadena automotriz. “No va a ser un caso aislado”, anticipó, en un mensaje que el sector interpreta como una señal de alerta frente a una posible ola de crisis industrial.

 
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