Domingo 26 de Abril
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Salud y Bienestar > Salud emocional

Bullying: cómo detectarlo a tiempo y actuar sin dañar al adolescente

La psicopedagoga Patricia Yanzon explica cómo detectar el bullying, diferenciarlo de la violencia escolar y qué hacer a tiempo.

Por Brenda Uñate
Hace 2 horas

La licenciada Patricia Yanzon explicó cómo detectar a tiempo el bullying y acompañar a los adolescentes desde la empatía.

En el programa Salud & Bienestar, emitido por HUARPE TV (19.2 TDA), Kick y YouTube, la licenciada Patricia Yanzon abordó un tema que preocupa cada vez más a familias y escuelas: el bullying. Lejos de ser una simple discusión entre estudiantes, se trata de una problemática compleja que puede dejar secuelas emocionales profundas si no se detecta e interviene a tiempo.

Desde el inicio, la especialista fue clara al marcar una diferencia clave: “Se confunde mucho el bullying con la violencia escolar y todo es bullying. Y hay una gran diferencia”. Según explicó, mientras la violencia escolar puede ser ocasional y darse entre distintos actores de la comunidad educativa, el bullying implica un hostigamiento repetitivo, sostenido en el tiempo y con una clara intención de dañar.

Señales silenciosas que hay que aprender a leer

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue cómo detectar si un niño o adolescente está siendo víctima. Muchas veces no hay golpes visibles, pero sí cambios en la conducta que deben encender alarmas.

“Hay señales que por ahí son invisibles, pero están”, afirmó Yanzon. Entre ellas, mencionó el rechazo a ir a la escuela, trastornos del sueño, falta de apetito o síntomas físicos como dolores de cabeza o panza en días escolares. También destacó el aislamiento social y la baja repentina en el rendimiento académico.

Otro aspecto preocupante es el avance del ciberbullying. “Ya no es solamente en la escuela, sino que continúa a través de las redes sociales”, advirtió. Grupos de mensajería creados para burlarse de un compañero o difundir mensajes agresivos amplifican el daño y lo vuelven constante, incluso fuera del horario escolar.

En este contexto, el silencio de las víctimas es frecuente. “Generalmente no piden ayuda”, señaló la especialista, quien explicó que los agresores suelen elegir a quienes saben que no los van a delatar. Esto prolonga el sufrimiento y dificulta la detección temprana.

El rol de la familia y la escuela

Frente a este escenario, Yanzon subrayó la importancia del acompañamiento adulto. “La familia tiene que estar atenta a las señales e investigar”, remarcó. Sin embargo, advirtió que en la adolescencia suele haber un error común: creer que los chicos ya pueden manejarse solos. “Todavía necesitan contención y acompañamiento”, sostuvo.

En la escuela, la prevención es clave. La psicopedagoga destacó la necesidad de trabajar valores y empatía antes de que el problema se instale. “Para mí el bullying hay que combatirlo desde la empatía”, afirmó. A través de talleres, dinámicas grupales y espacios de diálogo, es posible que los propios estudiantes comprendan el impacto de sus acciones.

En su experiencia, estas intervenciones pueden generar cambios profundos. Relató un caso en el que, tras una actividad, “terminó casi todo el curso llorando” y los propios agresores lograron expresar las situaciones de violencia que vivían en sus hogares. “Uno no larga afuera lo que no tiene adentro”, reflexionó.

Finalmente, la especialista hizo hincapié en que el bullying no solo afecta el presente, sino también el futuro emocional de quienes lo padecen. “Hay adultos que cuentan que sufrieron bullying en la secundaria y hoy son depresivos”, señaló, dejando en claro que las secuelas pueden perdurar durante años.

Construir entornos más saludables requiere un compromiso conjunto. Escuchar, observar y actuar a tiempo puede marcar la diferencia. Como concluyó Yanzon, “prestarles atención es lo más importante”.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD