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Sociedad > Cocina

Cómo lograr el asado más tierno en 7 pasos clave

Desde la elección del corte hasta el reposo final, siete pasos simples pueden transformar cualquier parrillada.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
De esta manera sale el asado (Foto: Adobe Stock)

Lograr un asado sabroso y tierno no depende de recetas mágicas ni de adobos intensos. El verdadero diferencial está en el método: una serie de decisiones simples que, bien aplicadas, permiten que la carne conserve sus jugos y se deshaga en la boca.

La terneza no es casual. Intervienen factores como la calidad del corte, la distribución de la grasa, la intensidad del fuego y, sobre todo, la paciencia del asador. Apurarse, pinchar la carne o cocinar sobre llamas vivas suele endurecer las fibras y secar el interior. En cambio, una cocción ordenada y constante garantiza textura y sabor profundo sin necesidad de enmascarar con chimichurri o salsas.

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El método se resume en siete pasos fundamentales:

1. Elegir bien la carne.
Priorizar cortes con grasa intramuscular, ya que aportan sabor y ayudan a mantener la terneza durante la cocción.

2. Brasas parejas y calor moderado.
Evitar las llamas directas. La cocción debe ser lenta, uniforme y con fuego estable.

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3. Salar en el momento justo.
Utilizar sal gruesa al iniciar o justo antes de llevar la carne a la parrilla. Evitar dejarla largos períodos ya salada.

4. Colocar la carne del lado correcto.
Si tiene hueso, apoyar primero el hueso hacia las brasas. Si no lo tiene, comenzar por el lado de la grasa.

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5. Manipular lo mínimo.
Usar pinza en lugar de tenedor y girar la pieza solo cuando se desprenda sola de la parrilla.

6. Respetar los tiempos de cada corte.
Cada pieza tiene su ritmo. Subir el fuego para acelerar el proceso endurece la carne.

7. Dejar reposar antes de cortar.
Esperar entre cinco y diez minutos permite que los jugos se redistribuyan y mejora la textura final.

Este enfoque demuestra que el mejor sabor surge del respeto por la materia prima. Con fuego controlado, pocos movimientos y un reposo adecuado, el asado gana jugosidad y suavidad sin perder identidad. Cuando el método es correcto, la carne habla por sí sola y el aplauso llega inevitablemente alrededor de la mesa.

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