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Fenómeno therian: las claves para padres, según una psicóloga de San Juan
La psicóloga Silvana Bellotti explicó a DIARIO HUARPE de qué se trata el fenómeno, cómo diferenciarlo de un trastorno y qué herramientas tienen los padres para acompañar sin perder límites.
El fenómeno “therian”, una tendencia que se expande en plataformas digitales y que alude a personas que sienten una conexión profunda con un animal no humano, ya forma parte de las conversaciones entre familias sanjuaninas. Frente a inquietudes y temores, DIARIO HUARPE consultó a la magíster en psicología Silvana Bellotti, especialista en niños y adolescentes, quien pidió evitar miradas alarmistas y propuso un abordaje equilibrado.
Según explicó, se trata de personas que “sienten una conexión profunda, espiritual o psicológica con un animal no humano, llegando en ocasiones a identificarse a niveles internos muy fuertes”. La profesional subrayó que no se trata, en principio, de una patología psiquiátrica.
“Los therian no necesariamente van a creer que sus cuerpos son animales, a diferencia de la licantropía clínica, que es una patología psiquiátrica. El therian siente que su esencia o lo interior comparte rasgos con una especie específica”, detalló.
En la práctica, esta identificación puede expresarse de diversas maneras. Algunos jóvenes se etiquetan como zorro, gato u otra especie y hablan de experiencias llamadas “shift”: “Son experiencias subjetivas internas donde sienten que sus sentidos o instintos se alinean con los del animal. Por ejemplo, creen tener mayor agudeza auditiva o el impulso de correr de cierta forma”.
También existe una manifestación conductual visible. “Por eso usan máscaras, cola o practican lo que llaman ‘quadrobics’, que es ejercicio a cuatro patas, que se ve mucho en TikTok e Instagram. Puede verse como una descarga motriz o expresión de esa identidad”, señaló.
Por qué surge
Bellotti explicó que no hay una causa única, sino múltiples factores. “Puede haber una necesidad de pertenencia en un mundo digitalizado. Las comunidades therian ofrecen a los chicos un espacio de aceptación donde el adolescente se siente visto”, sostuvo. “Para muchos jóvenes, identificarse con un animal es una forma de procesar tensiones. Un animal puede ser fuerte, libre o estar protegido, ofreciendo un refugio simbólico frente a las presiones de la vida humana”, indicó.
“Es una exploración de la identidad. Se habla de ‘moratoria vital’: el adolescente está explorando quién es. Muchas veces es una búsqueda que luego cambia”.
Por eso insistió en no patologizar de entrada. “Lo importante es verlo desde una mirada humanista y equilibrada. No necesariamente es un trastorno, sino una búsqueda de autenticidad”, afirmó.
Cómo acompañar desde la familia
Ante la pregunta sobre qué deben hacer los padres, la psicóloga fue enfática: validar no significa aceptar sin límites.
“La validación empática no quiere decir que estamos aceptando todo. Validar no quiere decir justificar. Validar significa escuchar”, explicó. En lugar de interrogar con un “¿por qué te sentís un lobo?”, propone cambiar la pregunta: “¿Qué te da el ser lobo que no encontrás en la vida cotidiana?”.
También aconseja “validar la emoción, no la etiqueta”: “Podemos decir: ‘Entiendo que te sientas más cómodo y vital cuando te expresás de esa manera’”.
Sin embargo, remarcó que los límites siguen siendo necesarios. “El límite no es un castigo, es un marco de contención que les da seguridad. El adolescente necesita saber que vive en un mundo humano con reglas de convivencia”, afirmó.
Qué observar
Bellotti recomienda evaluar la funcionalidad general del adolescente antes de encender alarmas. También pidió atender la salud mental de base. “A veces el refugio en identidades animales puede estar guardando situaciones de bullying, neurodivergencia como autismo o una depresión. El fenómeno es la punta del iceberg: hay que buscar qué hay debajo”.
En relación con el temor de muchos padres a un brote psicótico, fue clara: “La mayoría de estos fenómenos, como lo fueron en su momento los emos o los punks, están potenciados por las redes sociales”.
Según explicó, plataformas como TikTok generan “cámaras de eco” donde los chicos encuentran pertenencia inmediata. “Lo que para la sociedad es extraño, para ellos es su manada en las redes sociales”, describió.
Recuperar el vínculo
Para la especialista, el eje central es no romper el vínculo. “Hay que recuperar la conexión con el hijo más allá del disfraz”, dijo. Recomendó seguir invitando a actividades compartidas (cine, deporte, paseos) y evitar que el tema animal sea el único eje de conversación.
“El objetivo es ayudarlos a integrar: pueden tener instintos que asocian a un felino, pero son humanos que deben estudiar, relacionarse y habitar su propio cuerpo”, concluyó.
En definitiva, lejos de la alarma social, la propuesta es acompañar con escucha, límites claros y atención a lo que pueda estar expresándose detrás de la máscara.