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Restos óseos en Marayes: participa una sanjuanina que trabajó en casos de lesa humanidad
El levantamiento y análisis de los restos óseos en Marayes cuenta con la intervención de una científica sanjuanina que trabajó en el Pozo de Vargas, uno de los principales sitios de inhumación clandestina del país.
POR REDACCIÓN
La investigación por los restos óseos hallados a orillas del río Marayes, en el departamento Caucete, continúa bajo estrictos protocolos judiciales y científicos. En las últimas horas se conocieron nuevos detalles sobre el procedimiento realizado en el lugar, las condiciones extremas en las que se desarrolló el trabajo de campo y el rol central que cumple una profesional sanjuanina con amplia trayectoria en arqueología forense y derechos humanos.
Un hallazgo complejo en un entorno adverso
Los restos óseos fueron encontrados tras las intensas lluvias registradas a fines de enero, que provocaron crecientes y procesos de erosión hídrica en la zona. A partir de los primeros relevamientos realizados en el lugar, se estableció la existencia de un número mínimo de al menos tres individuos, una estimación preliminar que no es concluyente y que podrá modificarse a medida que avancen los estudios de laboratorio.
El levantamiento se realizó una vez que las condiciones climáticas permitieron el ingreso seguro al área, bajo custodia policial y con intervención judicial. Los especialistas advirtieron que el contexto ambiental representó uno de los principales desafíos: se trata de una zona históricamente seca que, al recibir grandes volúmenes de agua en poco tiempo, genera un impacto directo sobre la conservación de los restos óseos, volviéndolos extremadamente frágiles y susceptibles de pulverización.
La extracción de los restos demandó jornadas prolongadas y un trabajo minucioso. Las tareas se desarrollaron durante muchas horas continuas, desde primeras horas de la mañana hasta la tarde, con la participación coordinada de personal de Criminalística, Policía, odontología forense, medicina legal y especialistas en arqueología forense.
Cada intervención fue planificada cuidadosamente para evitar la pérdida de evidencia. La documentación fotográfica, el registro de la posición de los restos y la utilización de instrumental específico resultaron claves para preservar el material, teniendo en cuenta que una manipulación inadecuada podía provocar la destrucción irreversible de fragmentos óseos.
Desde el inicio se aclaró que en el campo no es posible determinar la antigüedad ni el contexto definitivo de los restos, cuestiones que deberán resolverse en laboratorio una vez acondicionado el material. Esa información preliminar fue puesta en conocimiento de la fiscalía durante la intervención.
Una profesional con trayectoria en recuperar la identidad
Entre los integrantes del equipo se destacó la participación de la arqueóloga forense especializada en antropología biológica Gema Guiomar Huetagoyena Gutiérrez , profesional sanjuanina que estuvo a cargo del levantamiento de la escena.
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La participación de Guiomar en el caso Marayes adquiere especial relevancia por su trayectoria profesional. Es que según la investigación realizada por DIARIO HUARPE, la arqueóloga forense integra desde hace años el Colectivo de Arqueología Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT), equipo que trabaja en el Pozo de Vargas, uno de los principales sitios de inhumación clandestina utilizados durante la última dictadura cívico-militar y el primero abordado de manera sistemática y multidisciplinaria en Argentina.
Su labor en ese espacio consistió en la recuperación de restos humanos y material contextual en condiciones extremas, aportando evidencia científica clave para procesos de identificación y causas judiciales por delitos de lesa humanidad. Además, cuenta con experiencia en trabajos forenses en otras provincias y en el exterior, y forma parte del Equipo Mendocino de Antropología y Arqueología Forense (EMAAF).
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En el caso de Marayes, su rol fue estrictamente técnico y científico, colaborando con la Justicia de San Juan.
La presencia de una especialista con este nivel de formación en San Juan representa un recurso estratégico para investigaciones complejas que involucran restos humanos, escenas degradadas y contextos sensibles. La posibilidad de que profesionales con este perfil continúen trabajando y aportando conocimiento en el ámbito local aparece como un punto central para fortalecer las capacidades científicas y judiciales de la provincia.
Cómo continúa la investigación
Tras el levantamiento en Marayes, los restos fueron trasladados al Complejo Científico Forense, donde se desarrollan pericias antropológicas, médicas y odontológicas con un equipo interdisciplinario ampliado. Allí se profundizará el análisis para determinar, en primer término, la cantidad definitiva de individuos, posibles características biológicas y, en una etapa posterior, la antigüedad y el contexto de los restos.
Desde el Ministerio Público Fiscal se indicó que cualquier conclusión dependerá exclusivamente de los informes técnicos que surjan de estas pericias. En caso de ser necesario, no se descarta la intervención de laboratorios especializados de otras provincias para estudios complementarios. Si los tiempos periciales se cumplen según lo previsto, el primer informe oficial podría estar disponible la próxima semana, lo que permitirá avanzar con mayor certeza sobre la identidad y el contexto de los restos hallados.
La causa se encuentra a cargo de la UFI Delitos Especiales N°2, a cargo del fiscal Francisco Nicolia y la ayudante fiscal, Gema Cabrera.