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La moda del agua caliente en ayunas: qué dice la ciencia sobre sus verdaderos beneficios
Nutricionistas y médicos evalúan la tendencia viral de consumir agua caliente en ayunas, una práctica con raíces en el Ayurveda y la medicina china.
POR REDACCIÓN
Una práctica ancestral se ha convertido en un fenómeno global gracias a las redes sociales: beber una taza de agua caliente en ayunas cada mañana. Promocionada en plataformas como TikTok con millones de visualizaciones, esta tendencia –con raíces en el Ayurveda de la India y la medicina tradicional china– asegura mejorar la digestión, la circulación y el bienestar general. Sin embargo, científicos y nutricionistas consultados por medios internacionales han revisado la evidencia para separar los beneficios reales de los mitos virales.
El hábito, parte de prácticas milenarias como el Yang Sheng (nutrir la vida), se popularizó recientemente en América Latina, Europa y Estados Unidos. Usuarios comparten testimonios sobre sus efectos positivos, generando un debate sobre su verdadero impacto en la salud.
Lo que dice la ciencia: beneficios modestos y sin "milagros"
Expertos coinciden en que el consumo de agua caliente puede tener efectos positivos, aunque modestos. "Desde una perspectiva nutricional, puede ser beneficioso para la digestión e hidratación", explicó a Daily Mail la nutricionista Kristen Carli. Nicolle Cucco, otra especialista, añadió que la temperatura cálida puede tener un efecto relajante en el tracto digestivo y mejorar temporalmente la circulación, contribuyendo a la sensación de bienestar reportada por muchos.
No obstante, los profesionales son contundentes al desmentir afirmaciones exageradas. "No existe investigación consistente que sugiera que el agua caliente mejore la digestión o reduzca la hinchazón más que la fría. Tampoco es cierto que acelere el metabolismo o que garantice un abdomen plano por la mañana", aclaró la nutricionista Helen Ruckledge al HuffPost. Conceptos como "desintoxicación" o "aumento de la inmunidad" carecen de respaldo científico sólido en este contexto.
La Dra. Snehal Smart, médica consultada, resumió: "El agua es fundamental para regular la temperatura y los electrolitos del cuerpo, pero no existen pruebas concluyentes de que, en caliente, ofrezca mayores beneficios".
La prioridad indiscutible: la hidratación constante
El consenso entre los expertos es claro: el factor más crucial no es la temperatura, sino mantener una hidratación adecuada a lo largo del día. "Lo importante es tomar suficiente agua, sin importar la temperatura", subrayó Ruckledge. El agua es esencial para funciones corporales vitales como la digestión, la eliminación de desechos y la protección de las articulaciones.
Para quienes disfrutan del ritual matutino, los nutricionistas ofrecen recomendaciones prácticas:
Temperatura segura: Se aconseja un rango entre 55°C y 70°C (131°F - 158°F) para evitar quemaduras en la boca y el esófago.
Preparación: Es preferible hervir el agua y dejarla reposar, en lugar de usar directamente el agua caliente del grifo, para asegurar su pureza.
Alternativas: Infusiones de hierbas como manzanilla, jengibre o hibisco pueden añadir antioxidantes y diversidad, pero no deben reemplazar el consumo de agua simple.
En definitiva, la tendencia del agua caliente en ayunas puede ser un ritual reconfortante y un buen punto de partida para la hidratación diaria. Sin embargo, la ciencia indica que sus beneficios específicos son limitados y que no sustituye una hidratación constante y una alimentación equilibrada. La elección final entre agua fría, tibia o caliente, concluyen los expertos, debe basarse en la preferencia personal y el disfrute, ya que esto favorece la adherencia a un hábito saludable fundamental.