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Economía > Situación crítica

Nucleoeléctrica Argentina atraviesa una profunda crisis preparada para su privatización

La empresa de energía está en una grave crisis interna. Bajos salarios, migración de personal calificado e infraestructura debilitada. ¿Qué pasará con el proyecto Carem?

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
El estado comprometido de la empresa estatal y la preocupante situación del personal, encuentra a la empresa en una situación crítica tras la gestión de Reidel en el directorio.

Tras la ruidosa renuncia de Damián Reidel al directorio de Nucleoeléctrica Sociedad Anónima (NASA), la empresa estatal que conduce el ciclo de generación de energía atómica en el país, atraviesa un panorama de profunda crisis. El directorio saliente, ha dejado en estado crítico al complejo a lo largo de estos dos últimos años.

Entre los problemas más urgentes son los salarios del personal, la numerosa salida de técnicos y profesionales que son puestos de difícil reemplazo que dejan vacíos importantes en el funcionamiento del sistema. Además, varias contrataciones objetadas. A pesar de todo esto, todavía no existe una denuncia penal formal en la justicia contra el exfuncionario y  amigo personal de Milei.

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Respecto al tema salarios, los empleados de NASA competían con sueldos de las automotrices en comparación con la multinacional Toyota. “Al comienzo de este ciclo, nuestros salarios superaban a los de Toyota”, explicó Damián Straschenko, secretario adjunto de Luz y Fuerza Regional Zárate. Porque ambas empresas eran las que más empleados reclutaba en la zona industrial.
 
“Hoy el sueldo de un ingresante a Toyota casi duplica al de NASA. Si hubiera ingresantes, cosa que ya no ocurre”, aclaró. La tendencia real es a la inversa. De 3.300 trabajadores que había a comienzos de 2024, hoy tan solo quedan alrededor de 2.800.

El estado actual de NASA, tras dos años y dos meses de gobierno libertario, se asemeja peligrosamente a Grafton, el pueblo en la frontera entre Estados Unidos y Canadá que fue objeto de un experimento libertario y terminó copado por los osos.

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El dato impacta severamente en la economía y en la identidad de Lima, la pequeña localidad que integra el partido de Zárate, ubicada a cuarenta kilómetros de la ciudad cabecera, cuya vida gira en torno a la central nuclear.

Poder adquisitivo de los trabajadores de Nucleoelectrica en la gestión Reidel.

El enojo de los pobladores radica en que la motosierra se ensañó especialmente con los salarios pero no con otro tipo de compras y contrataciones. “Recursos hay, eso se nota”, definió Mariano Saleh, delegado de ATE.

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A modo de ejemplo, el escándalo que terminó con la renuncia del polémico funcionario escaló y estalló por la contratación con sobreprecios de 140 puntos sobre el servicio de limpieza, pero los trabajadores denunciaron, con pruebas y documentos, otras igual de llamativas.

Una de ellas, vinculada al software de gestión SAP. Esas implementaciones se contratan por paquetes de horas de consultoría. Durante la gestión del Frente de Todos, se presupuestó y aprobó un trabajo de 600 mil dólares.

Los libertarios, en cambio, lo multiplicaron casi por doce, pero sin licitación alguna: llevan gastados siete millones de dólares, mucho más de lo que el Estado puede adquirir por compra directa. Pero ni así el sistema funciona. La pregunta es cuánto de ese monto se perdió en el camino.

También hablan de compras millonarias en scanners, portales y lectores de huellas, todos dispositivos que permanecen tirados en un depósito por incompatibilidad con el sistema que funciona actualmente.

 

 

Además, Straschenko dijo que “Milei no va a denunciar a Reidel”, a pesar de las evidentes desprolijidades de quien también integró su consejo de asesores económicos y sus sesiones de ópera en Olivos los domingos de madrugada. Diego Spagnuolo, el protagonista del escándalo en la Andis, también solía formar parte del selecto círculo presidencial.

Con todo, la preocupación central ahora pasa por otro lado: la amenazante chance de una privatización. Actualmente, la empresa se encuentra en proceso de valuación de activos, previo a la elaboración de los pliegos. “¿El tipo que robaba con los sistemas y robaba con la limpieza es el que arma la licitación? ¿Es joda?”, se preguntaban los delegados.

Mariano Saleh, delegado de ATE, la otra entidad que representa a los trabajadores de NASA sostuvo que “ellos te lo dicen en la cara, que esto no es rentable y hay que privatizarlo ya”.

Lo único que avanza, aunque con serias demoras porque el dinero llega con cuentagotas, son los trabajos de extensión de vida de Atucha I, la central que ya lleva cuarenta años de servicio, abasteciendo de energía al área metropolitana de Buenos Aires.

“Muchos componentes, con tiempo, podrían haberse desarrollado acá, pero en cambio se importan”, explicó el sindicalista, que observa una alarmante falta de planificación. Anteriormente, la mendocina IMPSA estaba apuntada como un proveedor estratégico de NASA. Curiosamente, fue privatizada, quedó en manos estadounidenses y aun así, quedó fuera del negocio.

El plan original contemplaba la finalización de los trabajos para marzo de 2027, pero los trabajadores estiman que se prolongarán hasta fines del año próximo. La primera demora se produjo cuando el ministro Luis Caputo se apropió de los fondos, tanto de Cammesa como de NASA, y realizó con ellos colocaciones financieras.

El futuro del reactor Carem

Carem, es el proyecto de construcción de un reactor atómico liviano y modular. Su potencia podría utilizarse para alimentar ciudades, regiones alejadas, parques industriales o datacenters de IA, Hasta podría emplearse en la potabilización de agua de mar.

Sin embargo, la obra está paralizada y decenas de trabajadores fueron suspendidos faltando muy poco por completarla. “Si la obra civil sobrevive es porque hay gente que la mantiene por vocación, aunque no cobre un mango”, dijo Straschenko.

Según estimaciones anteriores de la CONEA, su precio internacional rondaría los mil millones de dólares por unidad y la demanda podría llegar a las doscientas. Casi, la deuda externa argentina.

Por eso los expertos coinciden en que la decisión de abandonarlo es una entrega gratuita de soberanía, explicable por la sumisión del país, al acuerdo comercial que acaba de aceptar de Estados Unidos. Sólo China, en alianza con Brasil, trabaja en un desarrollo similar.

 

 

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