Publicidad
Publicidad

Política > Advertencia

Preocupación de Adepa por una cuenta oficial impulsada por Milei

ADEPA expresó su preocupación por las funciones y el posible uso de la denominada Oficina de Respuesta Oficial, una cuenta creada por el Gobierno nacional en la red social X, y advirtió sobre riesgos para la libertad de expresión y el debate público.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Adepa y una dura advertencia por la nueva Oficina de Respuesta Oficial que creó el presidente Javier Milei. Imagen: Archivo. 

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) lanzó un llamado de atención al Gobierno nacional tras la creación de la cuenta en la red social X denominada Oficina de Respuesta Oficial, una iniciativa impulsada por la administración de Javier Milei que, según la entidad, abre interrogantes sobre su alcance, su finalidad y su impacto en la relación entre el Estado y el periodismo.

En un comunicado difundido en las últimas horas, ADEPA reconoció que los gobiernos tienen pleno derecho a contar con áreas de comunicación institucional y a difundir la información oficial que consideren pertinente, así como su propia versión de los hechos. En ese sentido, señaló que esa práctica es legítima y forma parte de la dinámica habitual del debate público en una sociedad democrática.

Publicidad

Sin embargo, la preocupación de la entidad radica en el perfil y la lógica que el propio Gobierno le atribuyó a esta nueva oficina. “Nuestra inquietud radica en la dinámica acusatoria y estigmatizante que se pretende asignarle a la Oficina que, según palabras del propio Gobierno, está destinada a desmentir informaciones y señalar supuestas operaciones mediáticas”, advirtió ADEPA.

Para la asociación que nuclea a los principales medios del país, el concepto mismo de “desmentir” parte de una premisa problemática: la idea de que existe una mentira deliberada por parte de quien informa. “El objetivo de desmentir parte del supuesto de que alguien miente, es decir, falsea la realidad de manera consciente y deliberada”, señalaron, y remarcaron que en la práctica periodística la tarea central es contrastar fuentes, versiones y opiniones, no imponer una verdad única.

Publicidad

En ese marco, ADEPA subrayó que combatir la desinformación es un objetivo legítimo y necesario en cualquier democracia, pero advirtió que el Estado no puede arrogarse el rol de árbitro de la verdad pública. “El Estado, en todo caso, es una fuente más de información”, sostuvo la entidad, al tiempo que remarcó que la pluralidad de miradas y la confrontación de datos son pilares del sistema democrático.

La asociación recordó además que, en otras oportunidades, ya había advertido sobre los riesgos que conlleva la mala utilización de organismos estatales a los que se les asignan funciones de monitoreo, evaluación o verificación de contenidos. Según ADEPA, este tipo de esquemas pueden derivar en mecanismos de vigilancia, estigmatización o disciplinamiento indirecto del periodismo y de las voces críticas.

Publicidad

Otro de los puntos cuestionados es el foco exclusivo puesto sobre la actividad periodística. “En la presentación de este organismo se habla sólo de la actividad periodística, calificándola de ‘operaciones de los medios’, pero nada se dice sobre la enorme cantidad de falsedades, manipulaciones y desinformación que circulan de forma anónima o a través de perfiles falsos en redes sociales y plataformas digitales”, remarcaron.

Finalmente, ADEPA defendió el rol social de los medios de comunicación y el vínculo de confianza con sus audiencias. “Los medios cumplen una función social basada en la confianza de la ciudadanía”, sostuvo la entidad, y concluyó que son las propias personas quienes tienen la capacidad de contrastar fuentes, formarse una opinión y evaluar la confiabilidad de la información. “La gente es el último juez del trabajo periodístico”, afirmó.

El pronunciamiento de ADEPA se suma a un debate más amplio sobre los límites de la comunicación oficial, el uso de las redes sociales por parte del Estado y la necesidad de preservar un clima de libertad de expresión sin presiones ni estigmatizaciones, en un contexto político marcado por la confrontación discursiva.

Publicidad
Publicidad
Más Leídas
Publicidad
Publicidad

ÚLTIMAS NOTICIAS