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Irán bombardeó una planta química en Israel y hay alerta por fuga tóxica
Una densa nube de humo negro cubre la ciudad israelí tras el impacto en la zona industrial y ordenaron evacuaciones urgentes.
POR REDACCIÓN
La escalada bélica en Medio Oriente sumó un capítulo de extrema gravedad este domingo. Un ataque con misiles lanzado por Irán impactó de lleno en una planta química ubicada en la zona industrial de Beerseba, en el sur de Israel. El estallido provocó un incendio de grandes dimensiones y una densa columna de humo negro que cubre la ciudad, generando una alerta máxima por posible contaminación con amoníaco.
Equipos de bomberos y brigadas de materiales peligrosos trabajan contra reloj para contener las llamas y evitar que los químicos almacenados en el predio se dispersen por la atmósfera. Hasta el momento, se confirmó que una mujer resultó con heridas leves producto de la explosión.
Evacuaciones y refugio bajo llave
Ante el riesgo inminente de una fuga de amoníaco, las autoridades de defensa civil ordenaron la evacuación inmediata de la planta afectada y de todas las industrias vecinas. Además, se emitió un comunicado urgente para que los habitantes de Beerseba busquen refugio en edificios protegidos y sellen aberturas hasta que el peligro sea descartado.
"Los bomberos mantienen operaciones de evaluación en la zona hasta que cualquier preocupación de riesgo al público o el medioambiente se descarte", especificaron fuentes oficiales desde el lugar del siniestro, donde el aire se ha vuelto irrespirable en las cercanías del parque industrial.
Un objetivo estratégico bajo fuego
La planta atacada es considerada un punto sensible debido a la naturaleza de los materiales que procesa. El uso de misiles contra infraestructura química marca un endurecimiento en la ofensiva de Irán, elevando el conflicto a una dimensión de riesgo ambiental y civil sin precedentes en las últimas semanas de enfrentamiento.
Mientras los aviones de la fuerza aérea israelí sobrevuelan la zona, el mundo observa con preocupación el desplazamiento de la nube tóxica. Para los especialistas, una liberación masiva de amoníaco podría causar daños severos en las vías respiratorias de la población civil en un radio de varios kilómetros si el viento no ayuda a la disipación.