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Política > Recesión

Sealed Air despidió a 65 trabajadores y paralizó su planta de Quilmes en medio de conflicto laboral

La multinacional estadounidense, proveedora de envoltorios para la industria alimenticia, despidió a 65 trabajadores de su planta en Quilmes y busca modificar las condiciones laborales.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
La planta de Sealed Air en Quilmes permanece detenida luego de que la empresa despidiera a 65 empleados. FOTO: Gentileza

La planta de la multinacional estadounidense Sealed Air en Quilmes se encuentra paralizada desde el 5 de enero en medio de un conflicto laboral que ya supera los dos meses. La empresa, dedicada a la producción de envoltorios termocontraibles para la industria alimenticia, despidió a 65 trabajadores y busca implementar cambios sustanciales en las condiciones laborales, lo que los delegados denuncian como una “reforma laboral de hecho”.

La disputa comenzó el 3 de noviembre de 2025, días después de las elecciones nacionales, cuando la empresa comunicó el despido de 97 empleados. Tras la intervención del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, se dictó la conciliación obligatoria y las partes acordaron reducir los despidos a 45, con un retiro voluntario enfocado en trabajadores cercanos a la jubilación.

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Sin embargo, según el testimonio del delegado general Alfredo Piscopo, al momento de firmar el acuerdo la empresa presentó un documento con cláusulas no acordadas previamente. “Hicimos una contrapropuesta y en la audiencia del 29 de diciembre nos amenazaron: ‘si no firman, despedimos a 25 personas más’”, relató Piscopo a Radio Gráfica. La negativa de los trabajadores derivó en el envío inmediato de telegramas de despido, elevando la cifra total a 65.

La búsqueda de flexibilización y productividad

Los representantes sindicales afirman que la empresa busca aumentar su rentabilidad a costa de las condiciones laborales. Pablo Senlle, subdelegado de la planta, explicó: “En vez de competir con inversión en tecnología, como hace en su planta de Brasil, quieren hacerlo reduciendo el costo laboral. Buscan implementar la reforma laboral dentro de la empresa”.

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Entre las modificaciones rechazadas por el personal se encuentran la reducción de dotación por sector —por ejemplo, pasar de nueve a siete trabajadores en un área— y la concentración de la producción de seis días en cinco, con un pago reducido por las horas trabajadas los sábados.

Impacto en la operatividad de la planta

Con una dotación total de 204 empleados, el despido de 65 trabajadores hace inviable, según el sindicato, el funcionamiento normal de la planta. “La paralización es respuesta a una medida extrema”, sostuvo Piscopo. La empresa, por su parte, ofreció reincorporar solo a tres de los 65 despedidos, priorizando a aquellos con hijos con discapacidad, luego de que el caso tuviera repercusión en medios y redes sociales.

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El conflicto en Sealed Air se enmarca en un escenario industrial complejo, donde algunas empresas enfrentan crisis por la baja en ventas y la apertura importadora, mientras que otras, aún con niveles aceptables de producción, ven una oportunidad para reconfigurar sus relaciones laborales.

El Sindicato de Químicos y Petroquímicos (SPIQYP), a cargo de Facundo Aveiro, continúa negociando en un escenario de alta tensión. La planta permanece detenida, y la solución parece distante mientras la empresa insiste en cambios estructurales y los trabajadores defienden sus puestos y condiciones laborales.

La situación refleja un pulso más amplio en el sector industrial argentino, donde la puja entre rentabilidad, competitividad y derechos laborales se intensifica en un contexto económico desafiante.

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